PAMPLONA. El ciudadano brasileño Thiago Rosa Silva, de 23 años, acusado de asesinar a su novia Tatiele de Sousa Neres, de 20 años y también de nacionalidad brasilaña, apareció ayer ahorcado en su celda del centro penitenciario de Pamplona. El joven ya intentó quitarse la vida tras cometer el crimen en enero de este año arrojándose desde una ventana.
El hallazgo del cuerpo se produjo en torno a las 13.00 horas de ayer. Fue un funcionario de la cárcel quien encontró al interno ahorcado cuando abrió las celdas para que los internos pudieron recoger sus enseres para la comida.
Tras comprobar que el intento autolítico era reciente, los funcionarios del centro penitenciario llevaron al joven a la enfermería para intentar reanimarlo y solicitaron, asimismo, asistencia al Centro de Coordinación de SOS Navarra. Sin embargo, las maniobras de recuperación que le efectuaron resultaron infructuosas.
Al ingresar en prisión, Thiago Rosa Silva fue sometido a un plan de prevención de suicidios, contando con una vigilancia especial por parte de los funcionarios, así como tratamiento psicológico individualizado y específico para esta problemática.
El citado plan se desactivó al experimentar el recluso una evolución muy favorable, indicaron fuentes del centro penitenciario, que además se había adaptado de forma adecuada a la vida en el interior de la prisión.
Thiago Rosa Silva ingresó en la cárcel del Pamplona el 21 de enero procedente del Hospital de Navarra, donde había permanecido ingresado desde el día del crimen debido a las lesiones que se produjo al intentar suicidarse tirándose al vacío desde una cuarta planta.
crimen confesado El recluso admitió ante el juez, al día siguiente de los hechos, haber asesinado a su compañera sentimental, Tatiele de Sousa Neres, a la que propinó seis cuchilladas, una de ellas en el cuello y dos en el pecho en su domicilio, situado en la Travesía Guelbenzu, número 6, en el barrio de La Milagrosa.
En su confesión, el joven brasileó adujo que la mujer, con la que trabajaba en el mismo club de alterne de Pamplona, le había amenazado con contarle a la Policía que estaba implicado en un asunto de falsificación de documentos públicos al estar residiendo de forma ilegal en territorio español. Sobre ambos pesaban sendos expedientes de expulsión que estaban pendientes de ejecución.
El Cuerpo Nacional de Policía, que se hizo cargo de la investigación del asesinato, halló en el interior del domicilio el arma utilizada, un cuchillo de grandes dimensiones, cuyas restos de ADN y huellas dactilares fueron cotejados con los del detenido.