viena (austria). España juega hoy, contra Alemania, en el Ernst Happel de Viena, su partido más importante en casi un cuarto de siglo, el que puede convertirle en campeón de Europa, pero no sólo eso, el que también puede acabar con una larga noche de frustraciones. Y llega tan convencida de sus posibilidades que ni la lesión de David Villa, el jugador más efectivo del torneo, le ha sumido en la depresión.
En otro momento, la ausencia del Guaje hubiese propiciado que la selección española cayese en el victimismo y que maldijese su mala suerte. Ahora, no. Además, ayer Ballack se tuvo que retirar del entrenamiento de los alemanes por un pinchazo en el gemelo y es seria duda para el encuentro. Eso iguala la ausencia de Villa, o quizá hasta es más positivo para el grupo de Luis, donde es bienvenida la entrada de Cesc, mientras que Alemania no tiene a nadie como Ballack.
España es el equipo más goleador y el que menos tantos ha encajado por minutos jugados. El que más dispara a puerta y ha encontrado, cuando menos se esperaba, un pasillo de seguridad , como le gusta decir a Luis (Puyol, Marchena, Senna), que funciona. Por eso, el enfrentamiento contra Alemania, un rival que en otras épocas hubiese parecido inaccesible se observa como una fiesta en Viena.
Sin Villa, Luis optará por mantener a Cesc Fábregas en el conjunto titular, sobre todo después del buen encuentro del jugador del Arsenal ante Rusia. La otra opción es dar entrada desde el inicio a Daniel Güiza, que ya suma dos tantos en el torneo, pero hasta ahora ha actuado más como un revulsivo en las segundas partes.
El resto será el conjunto que ya se ha aprendido de memoria la afición española, un síntoma de que Luis parece haber cumplido su objetivo. "Me hice cargo de una selección y quiero dejar un equipo", ha repetido con insistencia. La ausencia del Guaje hace que todas las miradas se giren hacia Fernando Torres, la estrella española antes de llegar a Austria, que ha tenido una pálida trayectoria.
vulnerables atrás Si por algún lado padece, además, Alemania es por su pareja de centrales, el madridista Christoph Metzelder y Petr Mertesacker, que sufren frente a jugadores rápidos. Joachim Löw, el técnico alemán, puede dar entrada en el equipo a Torsten Frings, el escudero del ataque teutón.
Lo que no está tan claro es que vaya a volver al sistema con el que comenzó el campeonato (4-4-2). Löw ha descubierto que con dos centrocampistas de contención por detrás de Ballack, el jugador del Chelsea juega con más libertad y Alemania saca ventaja de su mejor jugador. Pero todo dependerá del estado físico del capitán alemán, que condicionará el dibujo, la alineación y, por lo tanto, también los hombres.
Esté o no Ballack, la explosiva irrupción de Schweinsteiger, la confirmación de Podolski como buen goleador y la capacidad de Klose para aprovechar cualquier mínima ocasión, son la mayor amenaza alemana. Con un buen ataque y juego por las bandas, el conjunto alemán ofrece, desde la época mundialista de Jurgen Klinsmann, un fútbol atractivo, pero también vulnerable. Alemania ha encajado cuatro goles en los dos partidos eliminatorios, mientras que España ha basado su éxito en su capacidad para mantener la puerta a cero. Hoy no vale el ayer. 44 años después, España puede renovar su condición de campeona.