el mercado vitivinícola arrastra excedente de producción y la existencia de una competencia fuerte, donde predominan las grandes firmas: dos características comunes tanto en el ámbito global del sector como en el local. En este escenario, la Asociación Bodegas de Navarra comercializa anualmente 65 millones de botellas de Denominación de Origen (DO): 46 millones se distribuyen en el mercado nacional (de las que la mayoría se vende en Navarra y la Comunidad Autónoma Vasca) y 19 millones al internacional (principalmente, a Alemania e Inglaterra).
Sin embargo, para que el vino de DO Navarra se presente como un producto atractivo y singular para el consumidor "debe diferenciarse por su máxima calidad, la cual se va a asegurar a partir de ahora a través de la aplicación de un control más estricto en cada uno de los procesos", explica Fernando Chivite, presidente de la Asociación Bodegas de Navarra, que aglutina a 30 socios.
Hace siete meses, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Navarra aprobó el nuevo reglamento para proteger la calidad de los vinos, que fue consensuado por todos los operadores del sector ("un hecho histórico", como confiesa Chivite) y que sólo queda por ratificar el departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Ejecutivo foral. La novedad de este ordenamiento consiste en que el vino se va a someter a un segundo control a los 18 meses, en el caso del tinto, y a los 12 meses si se trata de rosado o blanco, poco antes de su lanzamiento al mercado, para certificar que conserva las calidades originales. Una tarea que recae durante todo el proceso en los técnicos del Instituto de Calidad Agroalimentaria de Navarra, "un organismo externo e independiente", dice Chivite.
la puesta en marcha Sin embargo, la cosecha de 2007 coincide en una etapa de transición para la aplicación de este reglamento, ya que todavía tiene que confirmarlo el departamento de Begoña Sanzberro. Esta misma semana, el Consejo Regulador ha calificado esta vendimia como "muy buena", tras analizar más de 1.200 muestras desde noviembre del año pasado, en las que se comprobaron parámetros como el grado alcohólico, la acidez volátil máxima, la intensidad del color o los azúcares residuales, entre otros. En esta ocasión, se recogieron 105 millones de kilos, un 17% menos que en 2006, de los que se obtuvieron aproximadamente 75 millones de litros, y se han calificado 63 millones, quedando 12 millones fuera de denominación.
Actualmente, la catalogación de los vinos, según su calidad, se dividen entre Vinos de Pago, como máxima distinción, seguidos de los considerados Denominación de Origen Calificada (DOC), Denominación de Origen y Vinos de Mesa. En Navarra, exceptuando los vinos DOC, se comercializa el resto de categorías. Sin embargo, con la nueva metodología de control se persiguen dos objetivos: disminuir el porcentaje de litros calificados como DO y crear una nueva marca que aglutine el producto que no ha podido cumplir los requisitos exigidos para ello. Esta etiqueta, que englobará a los vinos de Indicación Geográfica Protegida (denominados hasta ahora como Vinos de la Tierra), se situará en una escala inmediatamente después de los productos de DO.
"Los últimos datos que manejamos señalan que el 95% de los vinos elaborados en la Comunidad Foral lleva el distintivo de DO, quedando descalificados el resto. Pero, las exigencias de control de calidad que recoge el reglamento provocará que ese porcentaje descienda a entre un 40 ó 50%", manifiesta Francisco San Martín, vicepresidente de la Asociación Bodegas de Navarra. Así, ese vino que no cumpla con los requisitos estipulados se encuadrará dentro de la marca 3 Riberas. "Este proyecto se puede considerar como uno de los más importantes que nos hemos planteado para 2008. Hemos preparado toda la documentación en la que ha colaborado la Unión de Cooperativas Agrarias de Navarra (UCAN), para que esta iniciativa arranque en breve. Ahora, falta presentarla a la Administración", recuerda Francisco San Martín.
Todos estos cambios suponen una revolución "necesaria para el sector", destaca Fernando Chivite, ya que "así aportamos valor añadido a nuestro producto y conseguiremos ampliar mercado".
avanzados Hasta el momento, en España, únicamente la Denominación de Origen Ribera del Duero está desarrollando este sistema de control en sus vinos. De ahí, "la importancia de su aplicación para diferenciarnos de la competencia. Todos hemos hecho un gran esfuerzo para aceptar este reglamento, ya que también corremos el riesgo de que en la segunda calificación puedan rechazar el vino", manifiesta Francisco San Martín.
Las 30 bodegas de la asociación han comprendido que de esta forma refuerzan todavía más la personalidad de sus vinos, como el rosado de garnacha, reconocido a nivel mundial y también sus tintos de garnacha. En Navarra, para su elaboración, predomina la uva tinta (94%) sobre la blanca (6%). De las primeras, la variedad tempranillo supone el 39,74% de la superficie productiva; la garnacha, el 25,03%; cabernet sauvignon (13,72%) y merlot (13,8%). De las blancas, se cultiva la viura (2,07%); chardonnay (2,37%) y otras variedades en menor proporción. "En nuestra comunidad, tenemos la posibilidad de apoyarnos en variedades locales y foráneas, procedentes de Francia: como cabernet sauvignon, merlot y chardonnay. Esto ayuda a reforzar los vinos con una personalidad distinta a la de otras regiones", explica Fernando Chivite.
más presencia en el mercado Las bodegas han conseguido fidelizar al consumidor local para que consuma sus elaboraciones, así lo corrobora la consultora Nielsen, que divide el país en seis áreas y dos zonas metropolitanas (Madrid y Barcelona) para estudiar la venta de vino en el Estado. De sus datos se desprende que la DO Navarra se concentra en el área seis, la correspondiente a la Comunidad Foral, País Vasco, La Rioja y Burgos, aglutinándose el 62% de las ventas en las dos primeras. Pero, no sólo se conforman con consolidar su marca en otras comunidades autónomas, lo mismo quieren lograr en el exterior.
Éste es el objetivo de cada una de las bodegas que componen la asociación, y por ello han apostado por este reto ambicioso para la evolución de la actividad, "que atraviesa una situación compleja". Sin embargo, a Fernando Chivite le gustaría que, en esta asociación, no sólo estuviera representada la mayoría del sector sino todo el conjunto, "porque queremos ser el interlocutor de todos", concluye.