Bilbao. Empezó como realizador de varias producciones, ha sido director de Goenkale , de Agitación + IVA y Balbemendi y ahora prepara un musical para ETB, Go!azen , que empieza a grabarse dentro de unos días.
¿Resulta difícil ser director en Euskadi?
Sí, sobre todo cuando necesitas unas caras que te cuenten una historia. Si el mercado es reducido, más dificultades tienes para encontrar las personas que necesitas. Y en el mundo euskaldun todavía más difícil.
¿Para su último proyecto se han encontrado con estas mismas dificultades?
Por supuesto. Hay que añadir que tienen que tener una edad muy restringida. Son jóvenes en un internado y tienen que hablar en euskera. Imagínate.
¿Es más difícil dirigir a jóvenes que a adultos?
Los chavales tienen frescura, actúan tal cual son. Lo malo es que algunos son muy novatos y tienen muy poca experiencia ante la vida y eso se nota, traspasa la cámara. Pero al final consigues contar la historia que quieres contar.
¿Por qué triunfa la ficción estatal en Euskadi y no se consigue que la ficción en castellano hecha aquí llegue a ninguna parte?
Klikowsky está teniendo buenos resultados. También hay series que no triunfan en España, no todas funcionan. En castellano nos cuesta más porque la competencia es mucho más salvaje.
¿Cuestión de presupuestos?
Seguro. Cuanto más dinero tienes, tienes más posibilidades de hacer cosas. No quiere decir que sin dinero no se pueda hacer. Mientras en Madrid en una semana hacen sólo un capítulo de una serie, nosotros hacemos cinco. Eso se tiene que notar.
Pero en castellano pueden fichar también a actores de fuera...
Eso está claro, hablan el mismo idioma, pero no puedes entrar desde aquí en las mismas tarifas que ellos tienen en Madrid, totalmente imposible. Es difícil traer a alguien de fuera.
Nos vuelven locos las series americanas. Nos las tragamos casi todas...
Es que sólo nos llega lo mejor. En Estados Unidos hay series que nunca llegamos a ver. Lo que viene aquí es lo mejor. Son series muy buenas. Hoy no hay diferencia -me refiero al producto americano- entre series y cine. En ocasiones superan el nivel del cine.
¿Se queda con alguna serie americana?
Hay tantas... House , CSI , éstas son un lujo. Hay otras nuevas que están por llegar que van a verse mucho. El mercado de ellos, de los americanos, es amplio. Son muchos y ellos pueden hacer cosas muy diversas. Aquí, como somos poquitos, las series se destinan a todo el abanico de población. Ellos pueden hacer una serie para niños, otra para jóvenes, para adultos o para la tercera edad.
Pero luego se ven bien aquí...
Sí, claro, pero aquí no habría presupuesto que aguantara esa diversidad. Al hacerlo así, las series son mucho más ricas, pueden coger a sectores concretos y tener mucha audiencia.
¿Quién consume más series en Euskadi?
Hay de todo. El público más interesante es el 25 a 40 años porque son los que más consumen, los que gastan, los que devoran lo que es la publicidad y tienen dinero para comprar. Los niños también son interesantes. Pero ellos quieren ver cosas muy potentes, la gente mayor también.
El musical parece que era una cosa del pasado y de repente se pone de moda en cine, teatro y televisión.
Esto es como la moda, las cosas vuelven otra vez. Los musicales cuentan siempre la misma historia. El amor de un chico y una chica de clases diferentes.
Con un musical para jóvenes parece que el éxito está asegurado.
Siempre que ves algo americano te lo tragas y crees que es así. Cuando lo intentamos desde aquí siempre hay voces que dicen: "Pero nosotros no somos así, los que muestran no es nuestra realidad". Ese es el problema que tenemos ahí una barrera en la que no podemos soñar.
Hay quien dice que los americanos se muestran a veces tal cual son.
En Estados Unidos la gente no es como sale en la series o en las películas, eso está muy claro. Tienen algunas pinceladas de realidad.
¿Qué tiene 'Goenkale' que sigue ahí y no hay quien la desbanque?
Tiene un sello, es una marca. Tiene algo que conecta con la gente, lleva catorce años en la parrilla y hay un equipo detrás que sabe lo que está haciendo.
Se tradujo al castellano y no funcionó.
Porque cuando piensas en producto piensas en unas claves y en un tipo de gente y cuando las intentas transportar a otra dimensión no funciona. Lo mismo sucede con productos de otras autonomías, se compró alguna serie catalana que allí tenía audiencias importantes y cuando se tradujo no funcionó.
Son los mismos guiones, ¿no?
Sí, pero cada sociedad es diferente y los aspectos culturales también. Hay otras que sí funcionan.
¿Tiene nuevos proyectos para otoño?
Una vez que hagamos este musical, tenemos un proyecto para octubre, una película para cine. Sería en euskera y está basada en una novela de Andu Lertxundi, Zorion perfektua . Es un reto para mí. Nunca he hecho cine, siempre he estado en televisión.
¿Hay muchas diferencias?
Bastantes, hay cosas comunes, pero en la mayoría del proceso hay muchas diferencias. Me apetece este reto. Es un proyecto bonito. Cuenta la historia de una chica que con quince años fue testigo de un atentado y cuenta cómo fueron aquellas 24 horas en las que por ser testigo perdió un poco su juventud, le robaron la inocencia de la juventud. Contamos también cómo es ella diez años después. En qué ha influido. Es un ir y venir del pasado al presente. Me gustan mucho las historias móviles.