RIUNFO holgado y rondando los márgenes anunciados a la Ejecutiva federal. El candidato oficialista a la Secretaría General del PSN reunió ayer el 70,5% de los sufragios emitidos para una victoria solvente y cimentada en buena parte en el plácet de Ferraz y de la dirección de la UGT, además de en el soporte de la estructura orgánica heredada del tristemente desaparecido Carlos Chivite y de la plataforma pública que supone la portavocía parlamentaria. Nada que objetar tampoco a Amanda Acedo, que ha defendido con entusiasmo y en condiciones adversas una propuesta diferenciada, sobreponiéndose incluso al postrero intento del propio Jiménez y de su otrora acérrimo adversario Juan José Lizarbe para impedir que pudiera reunir los avales suficientes. Con la satisfacción añadida de que se ha fracturado el grupo de críticos, el nuevo secretario general del PSN se enfrenta ahora a un doble reto, hacia dentro y hacia afuera. En el ámbito interno, deberá acreditar su capacidad para alcanzar un mínimo grado de la cohesión pendiente desde el urralburismo , así como para definir un programa de fundamento para una alternativa real -no sólo un mero ejercicio de travestismo- que respete la pluralidad de Navarra y que no esté supeditada a los poderes fácticos de la Comunidad Foral. Lo que difícilmente podrá lograr sin matizar su, a día de hoy, excesiva proximidad a UPN -rayana por momentos en la sumisión-, aunque se argumente que únicamente se trata de facilitar la gobernabilidad. Cara al exterior, su ejecutoria deberá ser coincidente con el discurso teórico como premisa ineludible para ganar predicamento entre el espectro progresista, ya que la imagen de Jiménez está demasiado vinculada a Yolanda Barcina por la palmaria cohabitación municipal de la legislatura 1999-2003. Un serio hándicap cuando, con toda probabilidad, la alcaldesa de Pamplona será la candidata por UPN en los próximos comicios autonómicos. En función de cómo vaya desenvolviéndose Jiménez se concretará si es el cabeza de cartel en 2011, si bien parte con la ventaja de que la bicefalia Puras-Chivite no dio el año pasado el fruto esperado por Ferraz al seducir NaBai a más electores que el PSN. En gran medida por ello Zapatero arriba hoy a Pamplona.