getxo. Una vez que el Pleno del Parlamento vasco del pasado viernes dio luz verde a la Ley de Consulta, el PNV, como uno de sus principales impulsores, se ha comprometido a gestionar el desarrollo de dicha propuesta con la vista puesta en el 25 de octubre, fecha señalada por el lehendakari Ibarretxe para la celebración del plebiscito.
El presidente del PNV, Iñigo Urkullu, exigió ayer al presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, para que no promueva una suspensión inmediata de la consulta. En el horizonte acecha el "choque de trenes" institucional preconizado por el propio Urkullu en el caso de que se lleve a cabo el cepillado de una iniciativa aprobada por "una mayoría suficiente de un Parlamento legítimamente constituido".
Así lo recordó ayer el presidente del EBB en un acto político celebrado en el batzoki de Ondarreta (Getxo) con motivo de su centenario. En dicho marco, señaló que "si el presidente español cree que debe presentar un recurso ante el Tribunal Constitucional, al menos que no lo haga solicitando la paralización inmediata de la posible celebración de la consulta, que no impida su recorrido".
Arropado por el presidente del PNV en Vizcaya, Andoni Ortuzar, Iñigo Urkullu apuntó que "es un tiempo de ilusión por lo que supone la aprobación formal del proyecto de ley de consulta presentado por el Gobierno tripartito". Inmediatamente después, resaltó que "el PNV asumirá el tiempo que le corresponde en estos momentos ante la gestión del proyecto aprobado". Una declaración de intenciones en la que también incluyó al presidente español, "en orden a profundizar en un clima de normalización en la convivencia política vasca".
Además, Urkullu anunció la adopción de una serie de medidas concretas que irán encaminadas a posibilitar dicha convivencia política. De esta forma, dijo que en los próximos días "presentaré a los órganos del PNV la reflexión y las iniciativas que correspondan, y cuantas sean necesarias, para habilitar un escenario de solución al problema político". El dirigente nacionalista eludió adelantar en qué consistirán esas medidas, que correrán en paralelo y complementarán al plebiscito.
Asimismo, Urkullu hizo referencia al voto de EHAK que ha permitido al PNV seguir adelante con su iniciativa. "El de EHAK no es un voto al fondo de la cuestión, que son las dos preguntas contempladas en el proyecto de ley. Es un voto instrumental que pretende debilitar al PNV, condicionar al lehendakari en la gestión del próximo tiempo, tratando de situar al PNV frente a los topes de la Constitución, intentando buscar la división entre las bases del nacionalismo y sus dirigentes", aseveró.