pamplona. La dictadura militar argentina (1976-1981) cayó por el fracaso en la Guerra de las Malvinas. El joven Gobierno democrático quedó espantado por los crímenes de terrorismo de Estado que se habían cometido. Entonces decide formar la Conadep, para ayudar a las víctimas y reunir pruebas contra asesinos y torturadores. Los juicios continúan hoy en Argentina y el trabajo de la Conadep (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) sigue siendo clave. Rubén Arroyo es uno de sus fundadores y su trabajo se centró en su provincia, Córdoba, en el centro del país.
¿Cuándo se destapa el escándalo de los desaparecidos?
Yo era defensor de presos políticos, muy ligado al movimiento obrero, cuando cayó la dictadura. No podía ignorar que había desaparecidos y presos, porque presentábamos los habeascorpus ante la justicia. Quizá podría decir que no conocíamos la magnitud. Eso se supo años después. En Córdoba y muchos lugares del país existían mucho antes de la dictadura de Videla. En 1975, bajo el gobierno de Isabel Perón, tras la muerte de Perón en julio de 1974, se crean la famosa Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) y en Córdoba el Comando libertadores de América, formados por elementos militares y policiales.
¿Qué poder tenía la Triple A?
Su líder, José López Rega, se transformó en la persona más importante del Gobierno. Era ministro de Bienestar Social, secretario privado de Perón y con una enorme influencia sobre Isabel Perón. Desde finales de 1974 al 24 de marzo del 1975, asesinaron a 2.000 personas. En Córdoba, mi provincia, hubo 150 desaparecidos. Depués, con la dictadura, los miembros de la Triple A pasan a integrarse dentro del Ejército y la Policía.
¿Cuál es la cifra total de desaparecidos?
Se habla de 30.000, es la cifra simbólica. Si contamos la época de represión abierta con López Rega más todo lo de la dictadura, es seguro que se acerca a esa cantidad de asesinados y desaparecidos. Es decir, todos los desaparecidos fueron asesinadas, obviamente, pero no todos los asesinados desaparecieron. Aparecían también asesinados en pseudoenfrentamientos con Policía o Ejército.
¿Quiénes eran asesinados?
Las personas mayores de 30 años eran excepcionales. Muchas mujeres, jovencitas. Más que nada universitarias. El movimiento obrero y estudiantil constituyen el grueso de de los desaparecidos. El militar Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, reconoció que la represión no se dirigió contra organizaciones armadas, que a esas alturas habían quedado desarticuladas sino contra obreros y estudiantes. También se castigó al movimiento villeros , jóvenes peronistas muy radicalizados que trabajaban en las villas miseria.
¿Y ahora qué esperan de los juicios?
En 2004 se dictó una nueva ley que declara nula las leyes de obediencia debida -que amparaba a más de 600 militares porque cumplían órdenes- y de punto final. Estamos en los primeros pasos de enjuiciar de forma íntegra, sin trabas más allá del transcurso del tiempo, han pasado más de 30 años. Muchos de los genocidas ya han muerto, también muchos testigos, pero las pruebas son muy grandes gracias a la actividad de la Conadep en 1984 y 1985. Durante la dictadura, se tomó la decisión de quemar toda la documentación. Ahora esto se ha vuelto en contra de los que querían ocultarlo. Descubrimos algo que, si bien era obvio, no estaba individualizado desde el punto de vista penal, la participación de otros elementos civiles en esta trama. Los militares no podían hacerlo solos, y tenemos pruebas.
¿Como los funcionarios de justicia?
El cuerpo jurídico en particular, ya que receptaba los habeascorpus que eran rechazados sistemáticamente. Receptaba las denuncias de tortura, las quejas por detenciones ilegales. Los archivaba y no les daba curso legal. Pero quedaron ahí y ahora han salido.