zaragoza. No hizo falta ver llegar al recinto de la Expo a las 250 personas que formaban la delegación institucional para saber que ayer se celebraba, en el recinto, el Día de Honor de Navarra. Antes de que el presidente de la Comunidad Foral, Miguel Sanz, se dejara ver acompañado de todo su equipo de gobierno, parlamentarios y alcades, miles de navarros con pañuelicos rojos al cuello dejaron patente cuál era el motivo de los fastos de la jornada de ayer, formando largas colas ante el pabellón foral. Los actos comenzaron a las 17.00 horas, bajo un sol de justicia, con el izado de la bandera de Navarra en la Plaza de Ceremonias donde dos policías forales vestidos de gala hicieron los honores. En ese momento, la banda de música de Estella interpretó el himno regional ante el ministro de Cultura, César Antonio Molina; y las delegaciones de Navarra y la Expo de Zaragoza que encabezaban Sanz y el comisario de la muestra, Emilio Fernández-Castaño, respectivamente.
acto institucional El Grupo Municipal de Danzas de Tudela fue el encargado de hacer pasillo a las delegaciones oficiales a su entrada al Palacio de Congresos de la Expo, donde la presidenta, Jana Valdés, hizo entrega de una herrada. Las intervenciones del acto institucional fueron breves y estuvieron centradas en el valor del agua y la necesidad de reflexión en torno a su uso. En este sentido, Miguel Sanz apuntó que "Navarra concurre a esta exposición con un mensaje abierto y directo que ofrece una síntesis de las buenas prácticas que se han forjado en nuestra comunidad con el fin de mantener la debida proporción entre nuestro progreso y la preservación y mantenimiento del medio natural", dijo. Por su parte, el ministro de Cultura definió el agua como "uno de los desafíos del nuevo siglo" y a la Expo de Zaragoza como "una anfitriona internacional que alienta el diálogo y la sensibilidad, sobre todo de cara al futuro, en una cuestión tan fundamental como el agua que, como la cultura-dijo-es un bien patrimonial".
Mientras, en la explanada del exterior del edificio, el público disfrutó de las actuaciones de las comparsas de gigantes de Pamplona, Sangüesa y Tafalla; de las bandas de música de Estella y Olite; y del Grupo de Danzas de Tudela. En el interior, protegidos del aplastante calor por el aire acondicionado, los 250 asistentes al acto institucional disfrutaron de un concierto de media hora a cargo del saxofonista Pedro Iturralde.
La tarde continuó para la delegación navarra en el Pabellón de Navarra donde la directora Rosa Mary Ibáñez ejerció de anfitriona de autoridades. El comisario de la Expo, el ministro de Cultura y el presidente de Navarra firmaron el Libro de Honor del pabellón y se realizó una visita al recinto. La siguiente parada estaba en el Pabellón de España donde, de nuevo, tuvo lugar una recepción oficial y la entrega de una herrada, actos previos a una cena para los integrantes de las delegaciones. En la calle, los grupos de danza y musicales navarros siguieron animando la tarde con un desfile por la calle principal del recinto de la Expo de Zaragoza.