pamplona. Los campamentos para niños diabéticos que anualmente organizan la Asociación de Diabéticos de Navarra y la Unidad de Endocrinología Pediátrica del Hospital Virgen del Camino de Pamplona cumplen 25 años. En esta edición, como en las anteriores, los 40 menores procedentes de diferentes puntos de la geografía foral aprenderán a cuidarse y a medicarse.
Desde que la iniciativa arrancase en torno a 1983 y hasta la fecha de hoy, los campamentos se han ido desarrollando en diferentes lugares como Isaba, Hondarribia o Bera. En esta ocasión, los niños están visitando desde el pasado día 21 el valle de Aísa a 20 kilómetros de Jaca. Al grupo de niños les acompaña un equipo profesional integrado por médicos, enfermeras de la unidad de Endocrino y monitores en los que hay también enfermos con diabetes.
Aprender a cuidarse La educación del paciente sobre su propia patología sigue siendo la herramienta fundamental para su control. Las personas que padecen diabetes, a diferencia de aquellos con otros problemas médicos, no puede tomarse unas pastillas o insulina por las mañana y olvidarse de su conducción el resto del día. Cualquier factor como las dietas, estado de ánimo etcétera puede influir sobre el nivel de azúcar en la sangre.
Durante la semana que dura el campamento, los niños y niñas aprenden a pincharse y a controlar las dosis mediante la ayuda de los monitores. "El objetivo es que los chavales aprendan a convivir con la diabetes", explica Juantxo Remón, uno de los monitores.
En sus estancia en Jaca, los menores realizarán diferentes actividades en la naturaleza como olimpiadas deportivas, excursiones o ir a anadar.
Cuando salen a pasear durante todo el día, los monitores les suministran la insulina a la hora de almorzar y les enseñan como tienen que controlar las unidades. En el grupo hay menores de que hasta el momento han tenido la ayuda de sus padres para suministrares la dosis pero ahora, gracias a los campamentos, aprender a medicarse adquiriendo así mayor autonomía.
La alimentación también es un factor importante para los diabéticos. Los médicos han preparado menús adecuados que los trabajadores del albergue de Aísa están cumpliendo. De esta forma, los txikis aprenden a comer sano y lo necesario para controlar su enfermedad. >diario de noticias