Los dos monoplazas enfilan la plaza del Ayuntamiento, entre una veintena de corredores.Fotos: javier bergasa/patxi cascante/juan miguel ochoa de olza/iñaki porto
toros como bÓlidos 10.000 espectadores siguieron el inédito encierro de los f-1, que duró unos 6 minutos
Los toros de cuatro ruedas circularon a unos 55 km/h, detrás de 400 mozos, y el ruido de sus motores llegó a 110 decibelios Pamplona. Sin heridos, sin montones en el callejón ni momentos de emoción, pero rodeado de toda la parafernalia y casi tanta expectación como si de la carrera sanferminera se tratara. Así fue el encierro que la marca comercial Red Bull ofreció a los pamploneses en vísperas de San Fermín. Con quince minutos de retraso, a las 8 y cuarto, los bólidos de Red Bull y Toro Rosso protagonizaron ayer en la capital un encierro de Fórmula 1 que pasará a la historia. Primero, por el ruido, tan ensordecedor que hizo temblar hasta el adoquinado superando los 110 decibelios; pero, además, por la masiva presencia de mujeres corriendo, y por lo efímero que fue para el público, que desde las 7 de la mañana ocupaba sus asientos en la plaza de toros, y apenas pudo ver diez minutos de espectáculo. Y eso que los vehículos circularon al ralentí, a una media de 55 km/h, cuando superan con creces los 350. Sin embargo, la carrera de los monoplazas dejó buen sabor de boca en los espectadores, aunque sólo sea porque, por una vez, pudieron acercarse al mundo de la Fórmula 1. "Red Bull ha traído sus toros para echarles una mano a los toros de San Fermín", anunciaba Herminio González, el locutor que animó la retransmisión desde la plaza.