M UCHAS de las personas que se acercaron ayer hasta Andelos pretendían encontrarse con los personajes de la película Gladiator . Pero la jornada didáctica sobre estos guerreros trataba de desenmascarar los tópicos peliculeros existentes sobre los luchadores de los anfiteatros romanos. Como indicaron los participantes del Instituto Ars Dimicandi, provenientes de Roma, "lo que sale en las películas no tiene nada que ver con lo que fue en realidad".
lucha
Derrotar al rival y pelear bien es la clave
"El gladiador no es un guerrero que sale a la arena y lucha con el primero que se encuentra", relato uno de los expertos provenientes de Bérgamo. Para ser un buen gladiador se necesitaba una preparación técnica y una preparación de combate. De ahí surgieron durante la historia distintas escuelas centradas en formar a guerreros que después lucharían en los anfiteatros.
A la hora de pelear, son varias las armas, cascos, escudos, gladius o espadas y vestimentas que distinguen a los diferentes gladiadores. Los hay que están preparados para luchar atacando desde la izquierda o desde la derecha; o quienes se protegen con escudos mayores o menores. Entre los gladiadores podemos distinguir los mirmillones , samnitas o el provocator . Todos ellos tenían un modo distingo de luchar, pero seguían el mismo principio, puesto que quien quiere combatir ha de asimilar la mentalidad del gladiador: "Cualquiera no puede asimilar la mentalidad de lucha de un gladiador. Hay que dejar al rival derrotado, no hay que matarlo; el que decide quien muere es el publico. No se trata de ganar, se trata de competir bien", explicaron.
Otro de los aspectos que mencionan varias películas relacionadas con el tema es la figura del César para decidir quién es el que muere, pero, como aclararon ayer, "es el público quien decide; el César no podía estar en varios anfiteatros a la vez". Ayer fueron los vecinos de Mendigorría quien en la lucha de la tarde decidieron qué gladiador se merecía la muerte: el publico, así, formó parte de la contienda.
Los anfiteatros romanos fueron escenario de combates que se dividían en tres partes. A las mañanas luchaban los hombres contra los animales, al mediodía lo hacían los condenados a combatir ante gente esbelta y a la tarde llegaba el turno de los profesionales, los gladiadores.
curiosidad
Probarse el casco y hacerse fotos con los héroes
Los visitantes que se acercaron ayer hasta Andelos pudieron conocer más sobre los gladiadores de carne y hueso. El acto didáctico llamo la atención de mayores y pequeños y todos aprovecharon para fotografiarse con los gladiadores, "héroes para los más pequeños", o hacerse con las armas y los cascos para simular ser un gladiador.
Después del acto didáctico para conocer más sobre la historia de estos luchadores, como la creación de las escuelas o la relación entre el mánager y el gladiador, los componentes de Arts Dimicandi simularon una lucha en las calles romanas de Mendigorría, vestidas para la ocasión.