viena. Iker Casillas, portero y capitán de la selección, se mostró entre emocionado y tranquilo después de la final de ayer contra Alemania. Como si un hombre acostumbrado a triunfos y medios de comunicación ayer no supiera cómo reaccionar, o no conociera a ciencia cierta la repercusión que el triunfo ante Alemania va a tener a nivel internacional. Puede se porque un partido así no solo se plasma en los informativos del día siguiente sino en la memoria colectiva de todo un país durante muchísimos años.
"Al final, lo hemos conseguido no soy consciente de lo que hemos logrado, cuando pitó el árbitro el final es cierto que hubo un subidón de alegría, emociones... tantas cosas, pero ahora hay más tranquilidad, la verdad que no puedo explicar lo que siento, sólo tengo una alegría inmensa", justificó Casillas sobre la aparente normalidad que reflejó su rostro durante los momentos posteriores al encuentro.
El guardameta español del Real Madrid y héroe ante Italia en los cuartos de final, se acordó de la piña que ha formado la selección durante toda esta Eurocopa tanto en Austria y Suiza como en tierras españolas: "Sabemos que España está unida y apoyando a este equipo, que eso es lo más importante, porque ahora hay mucho gracioso que se va tener que callar la boca, ya estaba cansado y nos hemos quitado el sambenito de los cuartos de final a lo grande, con el título", concluyó Iker Casillas. >agencias