madrid. Fernando Torres se doctoró en Viena. El Niño cumplió su sueño de marcar en la final, en el partido más importante de su vida. Y lo hizo para suceder al mítico Marcelino. El gol de Torres se verá en color. Ya no habrá más imágenes en blanco y negro para recordar un éxito español. Torres despertó a España, la sacó de la depresión. Es el nuevo héroe.
Había dicho Torres en la víspera, en una entrevista con EFE, que deseaba marcar el gol que Marcelino Martínez firmó en 1964 y que significó la primera Eurocopa para España.
"Daría cualquier cosa. Sabemos el cariño, la admiración que nos tiene ahora toda la afición española, igual que nosotros a ellos. Después de aquel gol de Marcelino, que todo el mundo recuerda, su nombre está en la memoria de todos los españoles muchísimo tiempo porque hizo el gol de la final. Ojalá ahora lo marque yo. Aunque también firmo ganar sin marcar. Queremos pasar a la historia como grupo. Es el secreto de este equipo, por encima de las individualidades, que cada día pudo surgir una, ha estado el bloque", dijo el nueve del Liverpool.
Aquel niño que se marchó del Atlético, el equipo de sus amores, la temporada pasada en busca de reconocimiento internacional, ha puesto, en el inmejorable escenario del Ernst Happel de Viena, la guinda a una magnífica campaña iniciada en el Liverpool.
el legado deL sabio Además, otro hombre que se va de esta Eurocopa por la puerta grande es el entrenador. Luis Aragonés, El Sabio, será recordado por ser el técnico capaz de, no sólo romper el muro histórico de los cuartos de final. También de llevar a España a la gloria, de invadir de alegría a todo un país, acostumbrado a continuas decepciones. Una nación que había perdido la fe en su equipo.
Si Torres ha anotado el tanto de Marcelino, Aragonés sucede a José Villalonga como campeón con la roja. Su edad (es con 69 años el técnico más veterano del torneo), no ha sido un impedimento. Todo lo contrario. Luis es un perfecto conocedor del deporte más universal. Sus números le avalan. 38 victorias en 54 encuentros. Sólo cuatro derrotas y un título: La Eurocopa.
De Luis todos los jugadores hablan bien. Es, además de entrenador, psicólogo. Un padre para los futbolistas. Supo el técnico deshacerse de los elementos disgregadores que enturbiaron el ambiente en el Mundial de Alemania y, contra viento marea, fabricó un grupo unido, compacto, sin fisuras. Salvado el principal escollo de los cuartos, España rearmó su moral. Ya nadie le podía parar. El legado del Sabio de Hortaleza es inmenso. Que el siguiente sepa sacarle el mismo jugo.