En total, 31 kilómetros entre pastizales, pistas, senderos y la roca más característica del Pirineo. Muchos de ellos repetían la experiencia, pero para otros era la primera vez que se enfrentaban a la dureza extrema de esta carrera de montaña dedicada al último oso del Pirineo navarro. Para la mayoría de los cerca de doscientos corredores, la peor parte ha sido la subida a Ezkaurre, tal y como reconocía Mikel, uno de los participantes al terminar la carrera: "es una cuesta interminable, no parecía tener final", comentaba nada más llegar a meta. Se refería, naturalmente, a los 2047 metros del monte Ezkaurre. Tampoco la bajada fue fácil, ni siquiera para el campeón de este año, el beratarra Fernando Etxegarai. "He empezado muy fuerte y lo he pagado en la bajada. Quería haber batido el récord, pero al empezar a bajar me ha dado un bajón y he tenido que parar dos veces", explicaba el ganador, que añadía: "Ezkaurre se encarga de poner a cada uno en su sitio". Eso mismo debieron pensar muchos otros corredores que sufrieron especialmente en la segunda parte de la carrera. Desde la organización, el presidente de la Asociación Deportiva de Isaba, Gorka Bueno, advertía de la importancia de medir las fuerzas de cada uno: "muchos salen a tope y luego pinchan en Ezkaurre. En días como hoy, de tanto calor, puedes acabar fundido. Hay que recordar que después de la cima todavía quedan trece kilómetros con otros montes, no tan duros como Ezkaurre, pero que pueden terminar de machacar a los corredores. Hay que saber dosificarse". De hecho ayer uno de los participantes tuvo que ser trasladado en helicóptero a Pamplona por deshidratación. Su estado no era grave y reaccionó bien a los cuidados de los médicos, pero por precaución decidieron llevarlo al hospital. No fue el único atendido, pero no requirieron su traslado.
La carrera de Pablo Entre todos los corredores, uno muy especial que portaba el dorsal número uno: el hermano de Iñaki, Pablo Ochoa de Olza, tomó la salida acompañado del alpinista Koldo Aldaz, íntimo amigo del montañero fallecido y que llevó el dorsal número dos. "Es mi pequeño homenaje personal a Iñaki", explicaba Pablo, emocionado, después de completar un tramo de la carrera, "lo cierto es que no estoy en forma, y sólo he corrido unos kilómetros, hasta Belabarce, pero participar en la prueba era una forma de recordar a mi hermano".