hA colocado una torre de iluminación que normalmente forma parte de los estadios de fútbol en un medio natural: una zona de bosque cerrado y frondoso de Quinto Real, en Baztan, concretamente a la altura del kilómetro 17 de la carretera de Irurita NA-174. Con esta intervención, Carlos Irijalba (Pamplona, 1979) crea un choque voluntario y consciente entre dos ámbitos, el urbano -o humano, en el sentido de creado por el hombre- y el natural. Y yendo más allá, entre dos culturas: "La de Occidente, que construye la realidad y describe los objetos a través de la luz; y la de Oriente, mucho más consciente de la sombra", explica el artista.
Sobre todo esto reflexiona e invita a reflexionar a todo el que se acerque a contemplar la imponente torre de 17 metros de altura (equivalente a un 4º piso) "que verdaderamente cobra todo su sentido de noche, cuando permanece iluminada", añade Irijalba. Este proyecto, denominado Twilight (Crepúsculo) , lo ha realizado el joven pamplonés gracias a la beca de artes plásticas de la Fundación Marcelino Botín que recibió el año pasado, dotada con 17.000 euros. Crepúsculo es la claridad que hay desde que raya el día hasta que sale el sol, y desde que éste se pone hasta que es de noche. O en su tercera acepción, es la "fase declinante que precede la final de algo". Se suman aquí, por tanto, los aspectos real y abstracto de un mismo acontecimiento.
El proyecto surge a partir de una intervención temporal en el esquema de iluminación de un estadio de fútbol, el del Sardinero, un espacio, en palabras del artista, "hiperdefinido por y para el espectáculo, cuya iluminación descriptiva presenta el sujeto de su atención como el único existente". Además, "el Sardinero es uno de los pocos estadios cuya iluminación depende únicamente de cuatro grupos principales de focos frente a otros que disponen de iluminación perimetral", explica Irijalba. Esto hace que al sustraer uno de ellos el desequilibrio lumínico sea más patente.
Para hacer realidad Twilight , se ha recreado con total fidelidad uno de aquellos cuatro grupos de focos que tiene el Sardinero, y se ha acoplado a una estructura de andamio. El resultado, la luz sobre el verde, en este caso del bosque y no del césped sobre el que juegan los futbolistas. "Son dos significantes contrapuestos el uno al otro", dice Irijalba.
el montaje, costoso
Un camión pluma para trasladar 3.000 kg de andamio
Colocar en medio del bosque una torre de iluminación que alude a la cultura urbana del espectáculo no es fácil. Aun así, el artista prefirió trasladar los 3.000 kg de andamio y los focos con un camión pluma antes que levantar la torre en cuestión en el propio medio natural. "Descarté esa opción por cuestión de ecología y de economía, sobre todo de ecología", subraya.
Así que, tras contratar los servicios de dos empresas, una especializada en estructuras de andamios y otra en iluminación, se hizo con un camión pluma que trasladó el material en cuestión acercándolo lo máximo posible con su grúa a la zona de intervención artística.
Zona que en un principio estaba pensado que fuese la selva de Irati. "Pero allí era imposible, no se puede casi ni silbar, así que ni me molesté en pedir los permisos", cuenta el creador pamplonés, quien asegura haber encontrado "una zona igualmente cerrada y frondosa, justo lo que quería".
base para otras creaciones
Fotografías y un audiovisual, a partir de la intervención
El proyecto de Carlos Irijalba no termina en la intervención en el bosque de Baztan. De hecho, ésta le está sirviendo de base para otras creaciones, concretamente una serie de fotografías y una obra audiovisual en las que ya trabaja estos días. "Está siendo complicado porque me han tocado días de niebla en los era difícil tomar fotografías que se apreciasen bien", comentaba ayer.
En el audiovisual, a cuya producción destinará la mayor parte del presupuesto del proyecto, trabaja con la ayuda de un helicóptero teledirigido con cámara de alta definición incorporada desde el que se realizan las tomas por el día.
Tanto las fotografías como el audiovisual se exhibirán en la exposición que protagonizará Carlos Irijalba en la Fundación Botín en enero de 2009.