CASTEJÓN. Al contrario que en el primer y entretenido festejo mixto de la feria taurina de Castejón, el segundo decepcionó por el mal juego del ganado y los escasos recursos artísticos y técnicos de novilleros y rejoneador.
Los utreros enviados desde el campo luso de la legendaria ganadería de Palha no dieron buen juego. El primero, un berrendo en colorado de exagerada cuna gacha por cuerna tuvo escasa casta y movilidad. El madrileño José Germán logró un par de tandas con la diestra pero sin llegar a rematar la faena con vibración. Mató mal y se escurrieron las posibilidades de que los castejoneros le pidieran una generosa oreja. Fue silenciado tras un aviso. Se calcaron los argumentos en el segundo de su lote y volvió a ver silenciada su labor tras otro recado desde el palco.
Alejandro Enríquez no tuvo ninguna opción ante el inválido corrido en segundo lugar. Utrero feote y que claudicó desde antes de entrar al encuentro con el caballo. Enríquez estuvo decidido volcándose con la espada ante el marmolillo para cobrar una estocada que se fue atravesada y tuvo que utilizar el descabello. Ante el quinto y último tampoco tuvo opciones por la también floja condición del animal. Sus dos puestas en escena fueron silenciadas.
La función la completó ante un novillo de la divisa de Los Maños el rejoneador navarro, asentado en Calahorra, Pedro Javier Ciordia. El utrero manseó descaradamente de salida y puso en dificultades al caballero en el primer tercio. Puso dos buenos pares de banderillas, pero también se alargó en exceso en la suerte suprema y fue avisado.