EN su última gira por Europa, antes de abandonar el próximo 20 de enero la Casa Blanca, el presidente Bush, el hombre más poderoso del planeta, ha visitado, entre otros, a sus colegas Merkel, Sarkozy, Berlusconi, todos ellos de centro-derecha o derecha pura y dura, y, cómo no, también al papa Benedicto, quien, ni corto ni perezoso, no ha tenido reparos en alabar la moralidad del mandatario yanqui .
Supongo que en ese elogio no habrá incluido Su Santidad los miles y miles de muertos que sus guerras preventivas de Afganistán e Irak han provocado, entre ellos más de 4.000 soldados estadounidenses, y todo ello para compensar los 3.000 fallecidos en el ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono de aquel fatídico 11-S.
Ni la guerra de Afganistán ni la de Irak han provocado otra cosa que no sea muerte y destrucción. En el primer país se derrocó a los talibanes -cierto es- cuyo régimen anulaba la dignidad y el valor de la mujer, pero uno de los objetivos de dicha ofensiva fue encontrar y atrapar al terrorista más buscado del mundo, un tal Osama Bin Laden, "vivo o muerto", y no lo han conseguido.
La excusa para la guerra de Irak fue la "supuesta presencia de armas de destrucción masiva" en dicho país, armas que finalmente no se encontraron. Detuvieron a Sadam Hussein, que ciertamente no era un angelito , lo juzgaron y finalmente ahorcaron, pero la paz no ha llegado a Irak, ni mucho menos, y seguramente no se logrará hasta que el último soldado americano y aliado abandone el territorio.
Es obvio que Bush ha violado con esas guerras la legalidad internacional, pues, así lo pienso yo, el derecho a la legítima defensa sólo se puede dar en situaciones de emergencia, ante un ataque directo e inmediato, cuando está en juego la propia supervivencia. No mucho tiempo después y en previsión de nuevos ataques. Suponiendo eso, todos, absolutamente todos, seríamos sospechosos. Siempre existe el riesgo de que podamos ser violentos con los demás.
No sé qué nuevo presidente dirigirá los destinos de USA desde el 2009, pero espero y deseo que sea alguien con una visión política de la situación mundial mucho más inteligente y acertada que la del saliente Bush. Ojalá en noviembre acierten los americanos.
Miguel Bretón Vallejo