ADA año, cuando llegan las vacaciones de verano, en muchas familias aparece cierta inquietud, cierta preocupación por no saber muy bien cómo manejar este tiempo de ocio de los más jóvenes.
En la medida en que los adultos sabemos gestionar nuestros tiempos, estamos siendo capaces de crear modelos para nuestros hijos/as. Conviviendo con ellos hemos aprendido sus gustos, aficiones, capacidades, dificultades, aciertos, los ritmos de cada miembro de la familia, ¿Por qué no rentabilizar ese conocimiento, que nadie como las madres y padres tenemos?
Si planteamos expectativas positivas en este tiempo de vacaciones repercutirá favorablemente en las relaciones familiares, ya que nuestros hijos/as responderán a lo que se espera de cada uno de ellos; si creemos que en vacaciones podremos hablar más, o enseñar a colaborar en ciertas tareas, estableciendo pautas y llegando a acuerdos, estaremos fomentando un estilo educativo en el que todos salimos ganando y todos cedemos. Con ello, estaremos propiciando una relación familiar estable, en la que los niños/as y jóvenes verán más aspectos positivos.
Todas las personas necesitamos desconectar de las tareas habituales y vivir experiencias diferentes. En vacaciones podemos promover actividades y determinadas tareas, dependiendo de la edades que tengan.
Es importante para nuestros hijos e hijas presentarles alternativas para que aprendan a ocupar su tiempo libre, así, cuando lo tengan, no se aburrirán y no se refugiarán en la televisión o en el ordenador. De este modo priorizaremos la imaginación, la creatividad o el criterio propio frente a la rutina, el consumismo y lo preestablecido.
Las familias hemos de aprender a estar con nuestros hijos/as sin necesidad de que estén siempre con otras personas ¿Por qué no aprender a compartir espacios juntos? Comunicar a nuestros hijos/as cómo nos sentimos, preguntarles qué podemos hacer, incluso hablarles de lo importante que es hacer cosas con otras personas, pero siempre dejando momentos para compartir en familia, iremos creando entre todos los miembros ese ámbito de protección y de libertad que reforzará los lazos afectivos a la vez que impulsará la elección responsable de actividades.
Estar fuera de casa les ayudará a conocer otros lugares, costumbres, otras personas; además, aprenderán a compartir y ganarán en autonomía y responsabilidad, dado que se ocuparán de tareas que en bastantes casos no hacen en casa: fregar los platos, hacer la cama, etcétera. Éste puede ser el punto de partida para que las asuman en casa cuando vuelvan.
Para los niños y niñas es beneficioso pasar un tiempo junto a los abuelos/as. Pero no conviene cargar a éstos de tareas, ya que también necesitan sus espacios, su descanso y, además, son personas mayores quizá con problemas de salud y no cuentan con la energía suficiente.
Para compatibilizar con el horario laboral de los padres y madres, podemos plantearnos la asistencia a colonias urbanas, ludotecas o practicar algún deporte, pero siempre destinando una parte de nuestro tiempo a estar con nuestros hijos e hijas de manera relajada, a la vez que manteniendo ese nivel de colaboración para que la casa (que es de todos) funcione adecuadamente.
Hacer tareas escolares suele ser a veces muy costoso, pero un modo de que mejoren la lectura comprensiva puede ser que lean algo de su gusto y luego lo resuman, que escriban un diario de lo que hacen cada día, de lo que han visto en la televisión, que ayuden en pequeñas compras. Sin olvidar que tal vez hay que retomar alguna parcela de estudio que necesite un tiempo de repaso.
Si elaboramos una agenda de actividades para el verano, podemos incluir desde el comienzo de la mañana hasta la hora de acostar lo que se ha de hacer obligatoriamente y todo lo que queramos dejar a la improvisación. Lo necesario se cumplirá y lo accesorio puede ser mas flexible. Fijar horarios de comidas, de levantarse y acostarse, junto a las tareas de cada uno en la casa.
Hay tiempo para todo si sabemos organizarnos bien y les ayudamos a hacerlo, gestionar bien el tiempo nos ayuda a disponer de mas tiempo para todo, rentabilizando cada tarea que hagamos.