washington. Los líderes del Congreso estadounidense acordaron el pasado año aprobar una petición del presidente estadounidense, George W. Bush, para incrementar hasta los 400 millones de dólares los fondos destinados al desarrollo de operaciones encubiertas en Irán con objeto de desestabilizar la organización política del país a través de la financianción de grupos de la oposición, entre otras estrategias, según un artículo de la revista The New Yorker.
El artículo se centra en un documento presidencial "de alto secreto" firmado por el propio Bush y transmitido por ley a los líderes demócratas y republicanos tanto de la Cámara como del Senado, así como a los presidentes de los comités pertinentes del Congreso estadounidense. El autor del artículo es Seymour Hersh, el periodista que destapó el escándalo de las torturas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib.
"El documento tenía como objetivo atacar tanto las ambiciones nuecleares de Irán como a su Gobierno, a través de un cambio de régimen", según fuentes cercanas al texto, que sugería "trabajar con grupos dentro de la oposición iraní".
Con su petición, el presidente Bush habría pedido elevar los fondos hasta los 400 millones de dólares antes de recibir la aprobación del Congreso, según cita el artículo basado en fuentes del Congreso y de la inteligencia militar.
Las operaciones clandestinas contra Irán no son nuevas, según el artículo, que indica que las Fuerzas de Operaciones Especiales estadounidenses llevan emprendiendo incursiones encubiertas desde el año pasado desde el sur de Irak.
Pero por lo que se refiere a las operaciones en el país vecino, que incluyen el apoyo de la CIA, todavía no se ha establecido un plan de acción concreto, basado en los nuevos fondos. En parte, porque muchos congresistas albergan serias dudas sobre estas actividades.
dinero para al qaeda Entre los grupos que podrían beneficiarse del apoyo estadounidense se encuentra, por ejemplo, el Jundalá -conocido anteriormente como el Movimiento de Resistencia Popular Iraní-, que según el analista en Relaciones Exteriores Vali Nasr se trata de una "organización viciada, presuntamente relacionada con Al Qaeda".
El apoyo a los disidentes, agrega, podría desencadenar una ola de represalias en Irán, algo que podría motivar a EEUU a intervenir. El artículo puntualiza que líderes civiles y militares en el Pentágono comparten la preocupación de la Casa Blanca sobre el programa nuclear iraní, pero "hay desacuerdos acerca de si un ataque militar es la solución adecuada".
Hersh ha publicado con anterioridad otros artículos, entre ellos uno en abril de 2006 sobre los posibles planes del Gobierno para atacar a Irán, con el objetivo de impedir que ese país se haga con un arma atómica.
EEUU sostiene que todas las opciones están sobre la mesa para hacer frente a la amenaza que representa el programa nuclear iraní, pero afirma que la diplomacia es su opción preferida. >agencias