BURLADA. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, despejó ayer las incógnitas suscitadas en los últimos meses -y agudizadas la pasada semana- acerca de la construcción del corredor navarro del Tren de Alta Velocidad (TAV). Y lo hizo casi en último suspiro de la intervención con la que se clausuró el IX Congreso Regional del PSN en Burlada. "He venido a un acto de partido, pero dentro de muy poco vendré de visita institucional a Navarra y ahí hablaremos de la tarea, los proyectos, compromisos y el desarrollo de las iniciativas que el Gobierno de España tiene con esta comunidad, incluido el tren de alta velocidad, que lo vamos a hacer, y rápido", aseguró el también secretario general del PSOE.
Por si a alguien le quedaban dudas sobre los planes del Estado con esta infraestructura, después de las desafortunadas declaraciones de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, Zapatero fue muy claro: "Navarra va a estar en la alta velocidad, sólo faltaría", prometió el líder de los socialistas antes de añadir que "España será en 2010 el país con más kilómetros de alta velocidad del mundo y, por supuesto, Navarra va a estar ahí".
EJES DEL DISCURSO Aparcada hasta pronto esta estratégica obra para Navarra, otros tres fueron los temas centrales de su discurso: la renuncia del pasado mes de agosto a gobernar Navarra con NaBai e IUN, la consulta aprobada el viernes en el Parlamento Vasco y la delicada situación económica.
Tras mostrar su admiración por el fallecido Carlos Chivite, felicitar a Roberto Jiménez y piropear a la nueva Ejecutiva del PSN -"será difícil que volváis a tener otra con tan buena pinta como ésta", dijo-, el jefe del Ejecutivo español agradeció a los socialistas navarros "la actitud responsable de pensar más en todos" al entregar el Gobierno foral a UPN. "El PSN ha demostrado y ha dado un ejemplo de que en política las ideas pueden estar por encima de la ambición de poder", destacó. "Gracias a esa actitud responsable se están aplicando políticas sociales", señaló, y entre ellas incluyó la devolución de los 400 euros, pese a que en Navarra no va a entrar en vigor tal y como la prometió él propio ZP. A su juicio, ese trabajo "de coherencia, seriedad y de servir útilmente a los intereses de la ciudadanía" llevará al PSN "a ganar las próximas elecciones".
El desgaste que supuso para el PSN su renuncia a gobernar deterioró las relaciones de algunos dirigentes navarros con José Blanco, el secretario de Organización del PSOE, quien fue recibido con sonoros pitos al entrar al plenario, hecho que no pasó inadvertido para Zapatero. "Tenía interés en ver cuál es la relación con Blanco y veo que progresa adecuadamente", bromeó.
Ya en clave nacional, hizo mención a la consulta que el viernes aprobó el Parlamento Vasco y que su Gobierno va a recurrir. "Ni Ibarretxe ni nadie se va a saltar el respeto a la Constitución y a las reglas del juego", garantizó. Además, dirigiéndose a Rodolfo Ares, portavoz parlamentario del PSE, contrapuso "la paciencia" de los socialistas vascos a "los errores" del lehendakari y pronosticó que, cuando lleguen las elecciones autonómicas de Euskadi, sus ciudadanos van a pedir "sensatez, diálogo y tranquilidad, y eso lo va a dar Patxi López".
CRÍTICAS AL PP La marcha de la economía fue el hilo conductor utilizado por ZP para arremeter contra el PP, del que dijo que para criticar al Gobierno "sólo cifra sus esperanzas en ver cuánto sube el petróleo". Frente a esta actitud, aseguró que "España va a recuperar el ritmo de crecimiento manteniendo siempre las políticas sociales". Puntualizó que mientras algunos nunca tienen crisis económica, otros tienen bastantes dificultades. "A éstos es a los que va a defender este Gobierno, con políticas sociales, venga mejor o peor la economía", expuso, y advirtió que las recetas de los socialistas no son como "los decretazos y recortes de derechos de la derecha". "Defendemos el diálogo social, la subida de pensiones mínimas, las políticas sociales y destinar el ahorro a los trabajadores, pensionistas y rentas más bajas", apuntó Zapatero.
También la deriva de los populares fue utilizada como arma arrojadiza por el presidente. "Nosotros no necesitamos disfraces cada equis tiempo, diciendo que vamos al centro, sino que siempre somos lo que hemos sido, un partido de izquierdas al servicio de España".
Ironizó con el hecho de que el PP haya pasado "en tan poco tiempo" del "se rompe España" al "hay que dialogar con los socialistas", porque eso demuestra, a su entender, que el PSOE tenía razón en la pasada legislatura cuando decía que el partido de Mariano Rajoy estaba jugando con "intereses partidistas".
Apeló, por otra parte, a la "responsabilidad" de los delegados socialistas, a quienes les dijo que el partido es "hoy más grande que nunca", porque "no sólo gobernamos España, sino que además somos el Partido Socialista más importante de la Unión Europea para marcar un rumbo progresista en el mundo, la alternativa y la única salida al fracaso de las políticas neoconservadoras de derechas que han originado la crisis financiera, el desastre de la guerra de Irak, la dificultad para luchar contra el cambio climático...", sostuvo.
Y señaló que ésa es "la responsabilidad del partido" ante el Congreso Federal de la próxima semana, y del que esperó "salir con más fuerza de la que entremos".