

Fila inferior: Roberto Jiménez Alli (en el atril), José María Vázquez Royo, Anai Astiz Medrano, Silvia Ereño Echevarría, Pedro Mangado Pinillos, José Luis Izco Biarge, Elena Torres Miranda, Román Felones Morrás, Samuel Caro Sádaba, Maite Esporrín Lasheras, María Victoria Arraiza Zorzano y María Chivite Navascués.Foto: j. bergasa
burlada. En su primer discurso como secretario general del PSN, Roberto Jiménez quiso dejar clara la senda a seguir marcando a los adversarios. Reclamó a la militancia socialista que no se deje "engatusar" por el discurso de NaBai, que dijo está basado en "la mitología del nacionalismo", y aseguró que el verdadero adversario de su partido es la "derecha agotada y sin ideas" que representa UPN. Tomando la defensa del actual marco institucional como seña identitaria, el nuevo líder del PSN fijó como prioridad el desarrollo y la defensa de políticas sociales dirigidas "a las personas" y, especialmente, a los más desfavorecidos, con el objetivo final de recuperar la "centralidad" perdida tras las últimas forales. No se refería al centro ideológico, sino a la capacidad de proyectarse como referente prioritario de una alternativa de Gobierno, papel que Nafarroa Bai les arrebató junto al puesto de segunda fuerza en el Parlamento.
Quizá por eso los ataques de Jiménez fueron más virulentos contra esta coalición que contra UPN. De Nafarroa Bai dijo que no es una "opción de izquierdas" sino una "unión nacionalista", y de su acción política dijo que no priman "los intereses de las personas", sino "los intereses identitarios". Aseguró que el único punto que une a esta coalición es la mitología "que nos lleva al siglo XIX". "No nos dejemos engatusar, nada hay de izquierdas en los planteamientos nacionalistas", sentenció. Sobre este argumento asentó la máxima, muy aplaudida por sus incondicionales, de que el PSN "es la única fuerza progresista que puede ser alternativa al conservadurismo".
Tras esto, Jiménez también le dio a UPN, aunque menos, quizá por la necesidad de acordar para "influir" en su acción de Gobierno. Declaró que ellos son el verdadero "adversario político", y lo definió como un partido que no tiene "ni una sola idea nueva", que tiene un líder "que anuncia su retirada" y que se ha mantenido en el poder "sólo por nuestros errores".
Hecho este somero análisis, el nuevo líder socialista arengó a los suyos para "conseguir el cambio político en 2011", fecha para la que espera conseguir que la ciudadanía se "vuelque" con su partido como lo hizo en las últimas elecciones generales (118.000 votos).
Marco En el plano institucional, Jiménez defendió una Navarra autónoma dentro de España y "sin complejos", que "se hace respetar", que "rechaza el independentismo nacionalista" y que "no se siente cómoda con la autocomplacencia regionalista". Concluyó que ésta es "una comunidad pequeña, pero adulta". En su exposición, también señaló el "déficit de libertad" existente en Navarra a causa del terrorismo y se comprometió a "trabajar hasta su total desaparición", apoyando la acción del Gobierno y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, fomentando "la unidad de las fuerzas democráticas" y "no utilizando el terrorismo como arma arrojadiza política". "La política la utilizaremos contra quienes se alinean con la banda o no se expresan con claridad", resaltó el nuevo líder del PSN, que también tuvo un emotivo recuerdo para su predecesor, Carlos Chivite.