Elbaile , el vuelo o el ondeo, como quiera cada uno, de la bandera municipal, volvió a reunir y a unir a todo el pueblo de Doneztebe, en el acto más breve pero el más intenso, emocionante y representativo de todas las jornadas de las fiestas patronales de San Pedro Apóstol. El joven Eduardo Almandoz, que lleva seis años y ya domina la suerte a la perfección, mostró la fuerza y nervio de sus brazos, buen golpe de riñón y juego de cintura para ondear la enseña en saludo y reverencia a las autoridades y vecinos, como uniéndolos en un acto pleno de solemnidad e historia viva de la capitalidad de Malerreka.
Antes, con la comparsa de gigantes y kilikis, la Corporación en Pleno acudió a la parroquia a honrar a su patrón, y a disfrutar del acompañamiento de la coral Mendi, que bordó el Tu es Petrus de Eslava y el Agur Doneztebe que dedicó José Antonio a su pueblo, y agradecer las palabras de Jesús Goldaraz, el párroco, deseando felicidad y alegría a sus feligreses.
Y luego la plaza, que ya estaba repleta, se llenó de murmullos y de impaciencia, mientras se abría el corro en el que, quizás desde siglos, se repite el ritual de bandera y dantza. Eduardo Almandoz plantó la enseña e inclinó su cabeza en reverencia y señal de respeto a autoridades y vecinos, y al son del txistu de Itziar Irigoien y el atabal de Oscar Mindegia, inició el giro, desplegó la potencia de sus brazos y puso el mazapán de emoción en la garganta de los donezteberras.
A continuación, en alarde de elegancia, ellos con la sencilla y típica vestimenta de los mozos, y ellas como princesas de película, rindieron culto al folklore autóctono y firmaron el llamativo Trapatán local. Fueron Laura Rodríguez, Maite Labiano, Asun y Elena Ezkurra, Izaro Martín, Maialen Zamorano, Miriam Arnedo, Igone Elizondo, Lorena Almandoz y Olatz Jorajuria, Josean Sanz, Iñaki Telletxea, Joseba Legarra, Santi Uterga, Juan José Gastesi, Alejandro Maylín, Juan Ramón y Josu Ostiz, Garikoitz Urroz y Joxe Irigoien.