S UFRIMIENTO, satisfacción, dolor, superación y alegría son algunos de los sentimientos que se pueden ver en los rostros de quienes participan en la Extreme Bardenas. Todo ello se ha multiplicado por diez en una edición en la que se esperaba con ansiedad el paso por La Negra y no decepcionó. Pese a las quejas de la Comunidad de Bardenas por la elección del nuevo recorrido habrá que tener en cuenta todo el potencial que tiene esta zona y la satisfacción que despertó de los más de 1.500 bikers que tomaron parte en la prueba.
Todos los que cruzaron la meta acometieron el recorrido con la misma entereza y trabajo, en la medida de sus posibilidades. El mismo reconocimiento ha de tener Javier Yagüe (1), que Jesús Espada (2) o el último clasificado, Gerardo Irastorza, que cruzó la meta a las 17.34 horas. La misma relevancia que pueden tener Ana Úrsula Soto (primera mujer en el puesto 439) o Jennie Telletxea (segunda mujer en el puesto 469) lo tienen otros corredores anónimos como Carles Teixido, Ignacio Lacarra o los heridos por caídas Teodoro Rodríguez y José Javier Oiz. Cada uno de los 1.368 que atravesaron la meta vivieron su propia aventura del desierto y sólo ellos conocieron su propio sufrimiento. Pese a todo, la gran mayoría repetirán, o tratarán de hacerlo, en la próxima edición como Mariano Arilla, un pamplonés que ha conseguido un logro difícil de repetir: Inscribirse y participar en todas las ediciones.
La Extreme se ha hecho un hueco en el calendario nacional hasta el punto de que para muchos de los participantes es una cita fija, de tanta relevancia como la Quebrantahuesos y, por esta razón, preparan su calendario en relación de la cita bardenera. Dado el enorme trabajo que supone la organización de la prueba habría que pensar en aumentar la colaboración de entidades y colectivos antes de que, por cansancio, desaparezca y sea demasiado tarde.