el escorial (Madrid). La escritora Ana María Matute lleva ocho meses de hospital en hospital y sin poder terminar la novela que tiene entre manos. Pero ya ha recuperado el ánimo y, a sus casi 83 años, está "llena de proyectos" y sólo necesita "vida y salud" para desarrollarlos.
"A mis años, a la vida sólo le pido más vida", asegura en una entrevista con Efe Matute, que pronunció ayer la lección inaugural de los cursos de verano de El Escorial. Vestida de blanco, "el color de las abuelitas", como ella dice, Ana María Matute se ve obligada a ir en silla de ruedas por culpa de una lesión de rodilla que le produce "mucho dolor", pero conserva intactos su sentido del humor y su vitalidad, aunque, eso sí, sigue sin querer contar casi nada de su nueva novela, Paraíso inhabitado , porque "da mala suerte" y porque si habla de ella, se le quitan las ganas de terminarla. Lleva escritas "más de 300 páginas" y sólo le falta el final, que quizá sean "otras cien". La historia comienza a finales de los años veinte y llegará hasta "los cuarenta o cincuenta". Habla de la guerra civil, "pero no es una novela de la guerra", advierte la escritora, que el próximo 26 de julio cumple 83 años.
A Ana María Matute no le gusta quedarse "encerrada en la burbuja" de sus 83 años, y por eso está "llena de proyectos". Entre ellos, uno que se le ocurrió "hace años en Estados Unidos": una novela que se titularía El diablo vuelve a casa y que estaría ambientada en la época actual. "Nos han quitado al diablo y parece que nos hemos quedado huérfanos, aunque este Papa creo que lo quiere traer de nuevo", bromea. Otro tema que le obsesiona es "el lobo medieval". "Sería un libro breve sobre el concepto del lobo que tenemos arraigado desde niños; sobre el peligro, el mal, lo oscuro, lo desconocido. Sobre el miedo al otro, a que invadan nuestro terreno", señala. >ana mendoza