hace pocos días se cerró la negociación del convenio de limpieza de Navarra. Decimos que lo que mal empieza mal acaba, porque por desgracia así ha sido.
No vamos a entrar a valorar los contenidos del convenio porque ya están comentados y, además, son tan pobres que no merecen mayor atención. En cambio, merece la pena juzgar el desarrollo y final de esta negociación.
La negociación empezó mal por la negativa de UGT y CCOO a unificar plataformas con ELA y LAB. Entendieron que ostentar más del 50% de representación en la mesa suponía que el resto teníamos que acatar sus dictados; vamos un trágala.
Mal, porque la patronal, que está muy crecida, se frotó las manos al ver la división de los sindicatos en esta negociación. Sabían que este convenio les iba a salir más barato que el anterior y así ha sido.
Tradicionalmente en el sector de limpieza, los sindicatos hemos hecho esfuerzos por presentar a las trabajadoras una única plataforma reivindicativa, trabajada con una dinámica de asambleas e, incluso, con una cultura de movilización del tipo que fuese. Todo esto, como se ha demostrado en esta negociación, les sobraba a UGT y CCOO y, con una sesgada interpretación de sus mayorías, se han cargado la hipótesis de unidad sindical. Parece que la entente con la patronal obligaba a cercenar cualquier vestigio de movilización al precio que fuese.
El convenio, a juicio de ELA, es pobre en contenido y por eso hemos decidido no firmarlo. Tenemos un sector en el que las jornadas parciales son mayoritarias entre las trabajadoras del sector, a quienes no se les da posibilidad de ampliarlas porque esta opción está en manos de la empresa. No hay otra promoción más que la antigüedad; quien entra de peón se queda para siempre de peón. Estos dos puntos eran para ELA cruciales en la negociación de este convenio, amén de que las vigencias largas suponen la desmovilización del sector. En cuanto a los incrementos salariales, éstos tienen que ser muy superiores a los alcanzados.
ELA ha intentado, con la mayor honestidad del mundo, lograr un buen convenio. Fuimos a la negociación con nuestra plataforma, adecuando, cuando lo hemos considerado oportuno, nuestros planteamientos iniciales. Hemos informado a las trabajadoras por medio de hojas informativas y asambleas, aunque esto incluso molestó a algún sindicato presente en la mesa, parece que había que ocultar lo que se estaba cociendo en la negociación, obviando que quienes son los verdaderos protagonistas de la negociación colectiva son los trabajadores del sector.
La patronal celebrará este triunfo. Ha conseguido un convenio barato, muy por debajo del anterior que por supuesto tuvo mayores contenidos y fue firmado por ELA. Además, ha conseguido la división sindical, elaborada a su medida; es decir, los sindicatos afines por un lado (UGT y CCOO) y los sindicatos a quienes se excluye del entramado laboral que existe en Navarra (ELA y LAB), por otro.
Confrontar quiere decir pelea, quiere decir movilización, quiere decir asambleas conjuntas, quiere decir explicar en los centros de trabajo nuestros objetivos, quiere decir que hay que mentalizar a los trabajadores de limpiezas que luchamos por nuestro convenio, y que luchamos por lo que nos ganamos día a día con el sudor de nuestra frente. Esto es lo que quiere decir confrontar. Y si al final no conseguimos en la mesa nuestros objetivos, por qué no decirlo, tendremos que llegar como último recurso a la huelga.
Este convenio es un claro ejemplo de lo que se consigue con la no confrontación . Los trabajadores de limpiezas tenemos que tener claro que si queremos mejorar sustancialmente las condiciones laborales del convenio, las tendremos que arrancar a la patronal porque no nos las van a regalar.
No podemos terminar este artículo sin mencionar a algún clarividente que existe por ahí. Lo que debiera de preocupar realmente a ESK es por qué se ha quedado fuera de la mesa de negociación. En cambio, considera mejor subirse a un púlpito y dar lecciones de todo. UGT, por otro lado, explica su firma comparando los contenidos con otros convenios. Cuando uno tiene que explicar tanto la firma de un acuerdo es porque ni el mismo cree en las bonanzas de ese texto.
ELA va a seguir trabajando por cambiar las mayorías y recuperar la dinámica reivindicativa y de movilización de este sector. El convenio se ha cerrado; pero, otro ya está en marcha; no perdamos el tren.
* Responsable del sector de la Limpieza en Navarra de ELA. También firma Elena Unzu Martínez, delegada de ELA en Eulen Limpiezas