Cada verano, uno tras otro, como si de un círculo vicioso se tratara, vemos y oímos que hay miles de mascotas que se abandonan en los periodos vacacionales que tienen las familias. Poseer una animal implica muchos compromisos que la gente no está dispuesta a asumir. Sin embargo, se compran mascotas porque fulanito tiene una o porque menganito me ha dicho... Esto no es serio en absoluto.
Hay varias cuestiones fundamentales que los ciudadanos tienen que plantearse antes de adquirir un animal; si tienen tiempo para dedicarle, y si tienen espacio suficiente en sus domicilios para que el animal pueda transitar libremente.
Si la respuesta a estas cuestiones fundamentales es no, mejor no adquirirlos. Recordemos que los animales son seres vivos, y como tales, sufren al igual que todos nosotros. Si la respuesta no está muy clara y tenemos dudas al respecto, siempre es conveniente contar con la opinión de algún familiar o amigo, o bien, de algún profesional con animales a su cargo, como un veterinario, por ejemplo, que nos oriente sobre los cuidados que necesita cada tipo específico de mascota.
En definitiva, que toda la sociedad tiene que concienciarse de que un ser vivo requiere tiempo libre para sí mismo y también mucho compromiso por nuestra parte. No les dejemos abandonados a su suerte, por favor.