aunque está mal alegrarse del mal ajeno, a más de un rojillo se le escapará una sonrisa cuando se entere de que el colegiado castellano manchego Francisco José Ontanaya López ha descendido a Segunda División. Casi todos los aficionados de Osasuna recordarán la actuación que tuvo el trencilla en la visita navarra a Mestalla. Señaló un inexistente penalti de Ricardo a Villa, expulsó en la misma jugada al portero y permitió que el Valencia encarrilara una victoria que le alejaba del descenso y condenaba a Osasuna a sufrir por la permanencia hasta la última jornada. Su castigo le llega con el descenso. Por contra, Undiano sigue en Primera. Con los mejores. Como debe ser. Se lo merece.