pamplona. Baluarte acogió ayer la presentación de la iniciativa del cluster agroalimentario de Navarra para potenciar la competitividad de un sector que aporta alrededor del 16% del PIB industrial de Navarra con sus 526 empresas (417 de alimentación y 109 de bebidas). Una actividad industrial que actualmente factura en la Comunidad Foral 2.500 millones y que emplea a 12.200 personas, siendo la actividad que aglutina más porcentaje de mano de obra femenina. Así, el sector agroalimentario en su conjunto equivale a un 23% del VAB industrial, con una tendencia creciente en los últimos años.
Este cluster se plantea como ámbito de actuación en todas las industrias del sector agroalimentario, con independencia de su subsector, participando en ella todas las organizaciones que integran la cadena de valor de esta actividad. "Por medio de esta iniciativa, se busca dinamizar y fomentar la coordinación en el sector; determinar aquellas estrategias de futuro que son más sostenibles, rentables y diferenciales para las empresas y para su entorno socioeconómico; y definir las líneas de actuación para reforzar el cluster y coordinar los distintos agentes en la misma dirección", explicó Jesús María Echeverría, director general de Desarrollo Rural del Gobierno de Navarra, en su ponencia. Su intervención se enmarcó dentro de la jornada Estrategia Bionavarra Cluster Agroalimentario , que organizó ayer el Ejecutivo foral, el Plan Tecnológico de Navarra, Anain y Sodena.
de forma organizada Los más de cien directores y responsables de organizaciones vinculadas al ámbito de la salud, bioenergía y alimentación escucharon la importancia de crear un cluster así "para trabajar de forma organizada todos los agentes del sector (empresas, proveedores, asociaciones, centros tecnológicos, universidades y entidades públicas) y definir acciones concretas para mejorar la competitividad", indicó. Entre éstos, se encuentran las propias empresas de la industria agroalimentaria; el Gobierno de Navarra; Anain; ICAN; la Ciudad Agroalimentaria; asociaciones empresariales como Consebro; organizaciones profesionales; proveedores de materias primas, envases o de maquinaria; centros tecnológicos como CNTA, UPNA y UN; distribuidores; operadores logísticos; ingenierías; consultorías y otras instituciones.
Jesús María Echeverría señaló que "un cluster agroalimentario tendrá futuro en la comunidad si es capaz de generar valor añadido por medio de la mejora de la competitividad en las empresas y en su entorno socioeconómico. Si hay un reparto equilibrado de ese valor añadido entre cada uno de los eslabones y si es sostenible", concluyó. Así, las áreas de actuación de este cluster deben abarcar la mejora de la eficiencia; el refuerzo en I+D+i para desarrollar y mejorar productos, envases, materias primas, tecnologías de proceso, la valorización de subproductos o la creación de empresas innovadoras con base tecnológica; el conocimiento del mercado; la comercialización e internacionalización; los recursos humanos y las infraestructuras.