He vivido escenas dramáticas donde ancianos desesperados me pedían la pastilla para morir. Tenía que decirles que eso no podía ser.
Conocí muchas parejas que querían divorciarse, pero no podía ser. Conocí muchas mujeres, que querían abortar, pero no podía ser. Conocí muchos gays y lesbianas, que querían vivir como los demás, pero no podía ser. Y por qué no podía ser. Porque unos señores muy listos dicen que Dios no manda eso. Estos obispos católicos se creen palabra de Dios y lo único que son es unos impostores, traidores a Cristo.
No dejamos vivir a un caballo o un perro sufriendo, pero lo permitimos en nuestros padres, abuelos o seres queridos e incluso con nosotros mismos. ¡Basta ya! No podemos permitir, que nos sigan manipulando.
Desde que nací hasta ahora he tenido que juntarme con mujer como ellos querían, separarme sin divorcio o culparme de todos los males del mundo porque a unos mandatarios iluminados les han permitido, gobiernos totalitarios dirigir nuestras vidas.
Un gobierno democrático, donde el poder lo tenemos nosotros, el pueblo no puede seguir permitiendo que yo o mis seres queridos tengan o tengamos una muerte indigna y dolorosa porque unos traidores a Cristo lo digan. ¡Basta ya!
Predicar con el ejemplo
Carlos Andreu Pintado
Leo en la prensa del día que Miguel Sebastián dice que nos sube la electricidad un 16% para que gastemos menos. Mira que tiene narices la cosa ¡eh! Ahora entiendo por qué el caviar es tan caro: para que no comamos mucho, que si no igual nos sienta mal. Es difícil tener tanta cara dura, pero bueno, no quiero fijarme en eso.
Lo que más me cabrea del tema es que este gobierno quiere preocuparse por nosotros hasta grados insospechados: no podemos conducir por ti, no fumes, aprende chino, no enciendas mucho la bombilla que gasta mucho y estamos en desaceleración acelerada, piensa lo que yo te diga...
Oiga Sebastián, ¿y por qué no eliminan coches oficiales? ¿o las subvenciones a sus amigos? ¿o los puestos de confianza de designación directa? ¿o acaban con el Estado de las Autonomías y su impresentable sangría? ¿o hacen rentable a TVE?...
Si yo quiero que mis niños apaguen las luces al salir de un sitio, la mejor manera es con el ejemplo: apagándolas yo siempre que salga. Los niños aprenden por imitación. Y los adultos igual. ¿O se piensa que todos los abertzales llevan barba por genética? No hombre, porque si el que manda lleva barba, todos con barba...
Pues aquí igual, Sebastián. Igual. Parece mentira que haya sido profesor. Igual ponía powerpoints en vez de ser profesor. Si quiere que nosotros ahorremos luz, ahorren ustedes primero. Y déjenos a los demás vivir en paz ¿vale?
Oposición de buena fe
Jaime Ayestarán Úriz
Hace unos días se realizaron por parte del Ayuntamiento de Pamplona las pruebas de ascenso para cabo de Policía Municipal. A dichas pruebas se presentaron con gran ilusión y buena fe, como a cualquier otra prueba de ascenso administrativo, muchos agentes de las diferentes policías de Navarra. Sin embargo, muchos de ellos se llevaron una desagradable sorpresa cuando el tribunal les comunicó que, en la prueba práctica tipo test, debían poner su nombre y apellidos, siendo identificados completamente por el tribunal durante la corrección de la prueba.
Este hecho vulnera claramente el principio de objetividad y transparencia que debe regir toda prueba selectiva realizada por una Administración Pública. Por ello se han levantado cantidad de suspicacias entre muchos de los aspirantes, personas que se han preparado duramente y que han invertido en el estudio para el ascenso gran cantidad de su tiempo personal y que ahora sienten cómo la Administración les ha faltado al respeto, pues aun creyendo de buena fe en la imparcialidad del tribunal, saben que este sistema posibilita la manipulación en la corrección de las pruebas.
En mi condición de delegado sindical de la UGT, propongo una buena solución para el Ayuntamiento de Pamplona: la repetición de las pruebas, respetando esta vez su objetividad y confidencialidad para la tranquilidad de los aspirantes.
Miedo
Antxon Villaverde
El miedo es contraproducente, dado que al tacaño le aumenta su condición, y al desprendido se la reduce. Sólo tengo miedo cuando me asusto, que se dice, y hoy vivimos asustados, con el agravante de que la inmensa mayoría de las noticias que nos dan giran sobre la situación económica que atravesamos, conocida por desaceleración, siendo el arma más utilizada entre la rivalidad de nuestros políticos.
Nos informan de los enormes beneficios de la banca, y cada vez nos cobran más por cualquier gestión. Nos informan de los enormes beneficios de las compañías eléctricas, y cada vez nos aumentan más sus tarifas. Nos informan nuestros gobernantes que hemos de apretarnos más el cinturón, y no sabemos a qué cinturón se refieren, pensando algunos que sea al de castidad. Nos informan de que han sido los ayuntamientos los principales responsables de que los precios de la vivienda se hayan disparado, y aquí no se ve enmienda.
El miedo genera pesimismo, hasta el punto de aquel que expresara: de seguir así vamos a comer mierda, a lo cual el pesimista replicó ¿y si no hay para todos? También suelen defenderse los pesimistas diciendo que son optimistas bien informados. Menos mal que en los deportes en general España es hoy un referente, dado que ganamos en casi todo, incluso en fútbol.
La obligación de todo médico que se precie es quitarle el miedo al paciente, ello va a ser la mejor terapia para el logro de su curación, por ello, nuestros políticos, que en sentido figurado podían ser nuestros médicos, deben tratar de no asustarnos, más de lo que ya estamos, y tratar por todos los medios de inyectarnos optimismo, utilizando ese arma que tan bien dominan, cual es el fingir, con lo que sin duda reducirán nuestro miedo.