En Navarra, sumun de la medicina española, se coacciona a muchos de los mejores médicos. En nuestra comunidad, no se practica ningún tipo de aborto legal. Parece que en este tema somos de otro país, que las leyes españolas no valen, ya que con el subterfugio de la objeción de conciencia médica, en muchos casos coaccionada por el talibanismo religioso católico y parte de la derecha rancia de este país, nos vemos abocados a ser ciudadanos de segunda clase, con falta de libertad.Imagínense que tienen una amiga que a las 20 semanas de embarazo le detectan malformaciones irreversibles en el feto, con el impacto emocional que esto conlleva. En ese momento, el ginecólogo le recomienda abortar. A todo esto añadimos que la intervención no puede ser en ningún sitio de Navarra y que debe esperar una semana para que se lo puedan hacer en Zaragoza. Toda una semana sintiendo esa criatura tan deseada en su vientre y sin poder evitar el desenlace final. ¿Se imaginan qué sufrimiento psicológico para los padres? Esto se hubiera evitado si en el momento en que se dan cuenta del problema, a la mayor brevedad posible, se actúa y se evita pasar una semana de tortura.
Sabemos que la derecha política navarra en este sentido es irrecuperable, pero imploramos al resto de políticos para que pongan cartas en el asunto. Algún día, alguno de los suyos puede verse en esta situación tan amarga y descorazonadora.