pamplona. "Esto por fin parece un hospital". Estas palabras las pronunció el martes, día en que entraba en vigor la regulación de las visitas en el hospital materno-infantil Virgen del Camino, un pediatra del centro al observar los pasillos sin gente y comprobar la tranquilidad y sosiego que se respiraba en las habitaciones donde ingresan las mujeres que acababan de dar a luz. La decisión de controlar las visitas ha tenido una excelente acogida entre el personal sanitario, que la venía reclamando desde hace un tiempo (el 93% afirmaba en 2007 que las visitas interferían en su trabajo), y también entre las pacientes y sus familiares. "La aceptación social ha sido muy satisfactoria, mejor de lo que se esperaba", aseguró ayer Juan José del Cura Temiño, director de Personal de Virgen del Camino.
Cuatro carteles (en castellano y euskera) colocados a ambos lados de la puerta de cristal advierten a las personas que acceden al hospital por Maternidad de los nuevos horarios de visitas. Sin embargo, el verdadero control no se produce hasta llegar a la puerta que da paso a las plantas. Allí una persona se encarga de comprobar las tarjetas y de explicar a los familiares y amigos de los pacientes en qué consiste el nuevo sistema de visitas. "Salvo algún borde que contesta mal en general la gente lo entiende y no estamos teniendo ningún problema", aseguró ayer a mediodía la encargada de vigilar la entrada durante el primer turno (de 8 a 15 horas). "Ayer hubo más movimiento y hubo más preguntas sobre cómo iba el sistema, pero esta mañana ha sido muy tranquila. La gente enseña las tarjetas y pasa sin problemas", explicó.
Cada paciente dispone de tres tarjetas, todas ellas transferibles, que se le entregan en Admisión en el momento del ingreso. Una está destinada a un acompañante permanente, que puede permanecer en el centro sin restricción horaria, y las otras dos para las posibles visitas, siempre dentro del horario establecido. De esta forma, el número máximo de acompañantes que puede tener cada paciente en la habitación es de tres (el permanente y otros dos). El resto de familiares deberá esperar en el exterior del centro para turnarse la tarjeta y poder subir a la habitación. "Intentamos que estén sólo dos pacientes en cada habitación, pero cuando hay muchos partos tenemos que ingresar a tres. Y entonces el número de visitantes era excesivo", afirmó del Cura.
El nuevo horario restringe las visitas por la mañana durante los días laborables, en los que sólo se puede acudir al hospital por la tarde (de 16 a 20 horas) mientras que deja una mayor libertad para los fines de semana y festivos: mantiene las cuatro horas vespertinas y añade dos más, de 11 a 13 horas, por la mañana.
más calidad Con la nueva regulación, el personal sanitario ve cómo mejoran notablemente sus condiciones laborales, ya que según aseguran el elevado número de visitas se convertía en ocasiones en un obstáculo a la hora de realizar las tareas de atención a los pacientes. "Aunque los cuidados son las 24 horas del día, por la mañana es cuando normalmente pasan los médicos (ginecólogo, pediatra...) y se llevan a cabo las típicas pruebas que se realizan a los recién nacidos. Por eso, el centro ha decidido que las visitas se lleven a cabo por la tarde", explicó del Cura.
Pero el beneficio no sólo recae en los profesionales, ya que el exceso de visitas perjudicaba el descanso de las madres y de los recién nacidos. Asimismo, con la medida se pretende impulsar la lactancia materna, indicó del Cura, que expuso que para su inicio las mujeres deben tener las condiciones adecuadas de intimidad y tranquilidad para dedicar la atención necesaria al bebé sin las múltiples interrupciones de las visitas.