La clase media es el pegamento. El hilo que cose a los jerarcas y los recién llegados al profesionalismo, un pequeño universo regido por leyes atávicas. Los de arriba nunca se van. Hay que echarlos. El profesionalismo es una sociedad piramidal. Estructurada entre el sótano y el ático, entre el partido de cierre y el estelar. Entre esos dos mundos paralelos, que únicamente se cruzan en el ritual del hornillo y el esparadrapo, se acomoda la clase media. La muchachada del telonero. Los aspirantes a estelaristas o los que están de retirada después de serlo. La salud de ese pelotón de braceros (sobrevive la eficiencia y la pasión de miguel Capellán, un veterano de guerra), en los cuadros alegres preocupa a Jokin Etxaniz, director técnico de Aspe: "Ahí tenemos un agujero". Un problema. "El principal", para él.
Cuando cuelga la mirada por el retrovisor, al rastro que ha dejado la campaña competitiva que cerró el Manomanista el pasado 15 de junio, Etxaniz observa un vacío. Una ausencia. "Lo que más preocupa es el relevo de los delanteros estelaristas. Hoy por hoy estamos muy bien cubiertos, pero los de abajo tienen que empezar a apretar", confiesa. Irujo, Titín, Gonzalez y Xala son irremplazables y el relevo se percibe a una lejanísima distancia. Inexistente por el momento. A los más jóvenes les está costando asomarse a las altas esferas y a la pelota, que se ha mimetizado con otras especialidades deportivas, le pueden las prisas, presa de la inmediatez, del galope. "Tenemos que trabajar para lograr que los jóvenes den el salto. No nos podemos dormir", analiza el de Bergara, que reconoce que en Segunda no han inquietado a Asegarce. Los manistas de la promotora bilbaína han acaparado el escaparate con las txapelas del Cuatro y Medio (Díaz), del Parejas (Retegi Bi-Argote) y del Manomanista (Retegi Bi). "Ellos han hecho bien las cosas, pero nosotros no hemos estado a la altura. Creo que nos ha faltado experiencia y a la hora de competir eso se nota mucho". Larralde ha sido el único secundario de Aspe que ha pisado la alfombra roja en el Manomanista. En el Cuatro y Medio y en el Parejas de Segunda no hubo noticias de los manistas de la promotora eibarresa. Las finales se las repartieron entre los pelotaris de Asegarce.
Jokin Etxaniz considera que "los pelotaris de ellos son más veteranos aunque sean jóvenes, llegan con más horas de vuelo, vienen más zurrados y a la hora de los partidos importantes eso es vital". A pesar de la escasez de experiencia de algunos de sus pelotaris, el preparador de Bergara descarta que el paso de algunos de ellos al profesionalismo haya sido precipitado: "Es una forma de que se vayan haciendo. Es cuestión de ir asimilando las cosas poco a poco". A la escasa producción de los secundarios ha contribuido según Etxaniz "las lesiones de pelotaris muy competitivos". No obstante, el técnico guipuzcoano asume que "no hemos dado la talla". Las bajas de Asier Berasaluze y Jon Apezetxea, y la presencia de Olazabal en el Parejas en sustitución de Patxi Eugi, debilitaron tremendamente a Aspe, que ha cubierto el frente con manistas de apenas un año de vida en el profesionalismo "y eso tiene su mérito", apostilla Etxaniz, al que le duele del mismo modo la derrota de Barriola ante Bengoetxea VI en la final del Manomanista que la de Larralde en el mano a mano de Segunda ante Retegi Bi. "Para mí son iguales unos y otros, y sientes la misma pena por los dos", subraya el de Bergara. "En primera hemos estado ahí. Es verdad que ellos han conseguido dos txapelas (Manomanista y Parejas) y nosotros una (Cuatro y Medio), pero hemos tenido más pelotaris finalistas", radiografía Jokin Etxaniz, que deshecha la supuesta Irujodependecia de Aspe. "Aunque Juan es una pieza importantísima hemos competido con Abel, Gonzalez, Titín... así que no pienso que la empresa dependa de Juan", explica. Para Etxaniz el nudo gordiano es otro. La clase media. Su ausencia.