villafranca. Vecinos de Villafranca y el propio Ayuntamiento han denunciado ante la consejería de Medio Ambiente y ante el Seprona diversos vertidos de residuos orgánicos (compuestos de restos animales y lodos y fangos de depuradora) que se produjeron el pasado 4 de julio en un terreno muy cercano a la autopista AP-15 a su paso por este municipio ribero. En total se depositaron entre 1.000 y 1.200 toneladas transportadas por la noche entre unos 20 y 30 camiones y generaron, según los vecinos, "un olor nauseabundo, en el que se podían ver huesos triturados, plumas y residuos de papeleras". De hecho, fue el insoportable olor lo que hizo que muchos vecinos del pueblo se movilizaran para tratar de localizar el origen, hasta que dieron con las cuatro parcelas donde se vertieron.
Según explicó la alcaldesa de Villafranca, María del Carmen Segura, "lo notificamos a los guardas de Medio Ambiente y desde el Ayuntamiento tramitamos una orden para que retirara los residuos, pero no lo hizo por lo que hemos procedido a multarlo". La máxima cifra que puede imponer el Ayuntamiento por vertidos ilegales asciende a 150 euros, razón por la cual están esperando la decisión de la consejería de Medio Ambiente, en cuyo nombre Pedro Zuazo, director de Servicio de Integración Ambiental, señaló que había "indicado a la alcaldesa que requiera al propietario del terreno a que extienda los montones y los entierre cuanto antes". Por su parte, María del Carmen Segura explicó que al principal vertido se ha añadido en los últimos días otro de purines.
explicación de la consejería Desde la consejería de Medio Ambiente explicaron que, después de realizar una serie de investigaciones, llegaron a la conclusión de que un agricultor había comprado "partidas de enmienda orgánica para el cultivo a una empresa de Funes que se dedica a esta actividad".
Según explicó Zuazo, "se trata de una mezcla de residuos orgánicos, mezcla de compostaje, que tiene como objetivo mejorar las parcelas y el cultivo. Esa fue la operación pero a la hora de esparcir los montones la gente se quejó de que había olores muy fuertes".
El departamento indicó que el problema radica en que "no es un compost maduro", es decir, que todo parece indicar que "no es una mala gestión del residuo sino una mala fabricación". El responsable del Servicio de Integración Ambiental reconoció que esta empresa, ubicada en Funes, tiene autorización para la fabricación, si bien añadió que Medio Ambiente estudiará "si los residuos depositados son los autorizados o realiza una operación fraudulenta; pero la tesis es que en ese proceso no se producido una estabilización suficiente".
Sin embargo, varios vecinos niegan que se trate de compost, dado que se han visto grandes fragmentos hasta el punto de que, según explicaron, "cientos de aves carroñeras como buitres y alimoches".
afecciones ambientales El terreno donde se colocaron los vertidos se encuentra a algo menos de 1.000 metros de distancia del LIC de Badina Escudera, un espacio protegido.
Pese a ello, desde Medio Ambiente aseguraron que "salvo los malos olores no pensamos que vaya a tener ninguna consecuencia ambiental de otro tipo. Es similar a la aplicación de purines", explicó Zuazo. Sin embargo, sí explicó que el mayor peligro posible es que "un chaparrón de agua arrastre los restos del montón al barranco cercano y contamine así el barranco y el río Aragón. Esta situación hipotética se produciría en el caso de una lluvia importante, pero a corto plazo no está prevista ninguna".