pamplona. "El núcleo central y operativo del complejo Vizcaya está ante el juez". Con estas palabras describía ayer el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, el operativo de la Guardia Civil, bajo órdenes del magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, que se saldó con la detención en Vizcaya, Pontevedra y Málaga de nueve supuestos miembros de ETA, ocho legales y un liberado que constituían, en palabras de Rubalcaba, el comando "más activo y dinámico" de la organización terrorista. A este complejo se le atribuyen los principales atentados cometidos por ETA después de la ruptura del alto el fuego, entre ellos, el coche bomba que en mayo costó la vida al guardia civil Juan Manuel Piñuel, en la casa cuartel de Legutiano.
La operación Mike papa -en homenaje a Piñuel- se abrió a eso de las tres de la madrugada con presencia de Garzón. En un piso de la calle Iturribide del Casco Viejo de Bilbao, se producía la detención del liberado Arkaitz Goikoetxea, al que el Ministerio del Interior sitúa al frente del complejo desarticulado ayer y que a lo largo de los dos últimos años ha aparecido siempre vinculado al nombre de Jurdan Martitegi, otro supuesto liberado de la organización armada cuyo nombre no aparece entre los detenidos ayer. A ambos se les considera autores materiales de atentados como los perpetrados, con coche bomba, contra las casas cuartel de Durango y Calahorra o la bomba trampa contra el Juzgado de Getxo.
Pero Goikoetxea, de apenas 28 años y con un importante historial en la kale borroka , además fue identificado como uno de los posibles autores materiales del atentado contra la casa cuartel de Legutiano que acabó con la vida del agente Piñuel. En el registro de su domicilio se hallaron una pistola y un revólver, aunque Rubalcaba confirmó que no existen pruebas que vinculen a los detenidos con el otro asesinato ejecutado por ETA tras la ruptura oficial de la tregua, el del ex edil socialista de Arrasate, Isaías Carrasco.
En el piso del Casco Viejo -tras un registro que se prolongó durante unas nueve horas- se encontraron también, según algunas fuentes de la investigación, cinco mapas de Andalucía y Portugal, documentación falsa de la Guardia Civil con la fotografía de Goikoetxea, un detonador eléctrico sin montar, munición, dinero, un ordenador y tres pendrive con diversa documentación. Junto a Goikoetxea fueron también detenidas Maialen Zuazo y Ana Belén Prieto. Además fue registrado otro piso en la capital vizcaína, en la calle Atxuri, de donde la Guardia Civil salió con dos cajas de material.
En Elorrio fueron arrestados Adur Aristegi y Gaizka Jareño, mientras que en Fuengirola (Málaga) era detenida la pareja del último, Libe Agirre. En Getxo fueron detenidos Iñigo Gutiérrez y Mikel Saratxo, mientras que en Nigrán (Pontevedra) fue capturado Aitor Kotano, que estaba de vacaciones. Rubalcaba descartó en todo caso que de este arresto y del de Fuengirola puedan deducirse planes para atentar en estas zonas durante el verano.
Sobre el paradero de Martitegi, Rubalcaba insistió en que ha caído el "núcleo central" del grupo y en que han sido detenidas todos las personas que estaban siendo investigadas, aunque la operación sigue abierta y algunas fuentes apuntaban ayer a que una persona podría haber huido del dispositivo policial.
COMPLEJO MÁS QUE COMANDO A estos ocho detenidos les sitúa Interior como legales -no fichados- de la organización terrorista bajo el mando, al menos, de Arkaitz Goikoetxea. Rubalcaba se refirió ayer a este grupo como complejo Vizcaya , una estructura diferente al clásico comando de ETA en la que, al parecer, un liberado es el encargado de coordinar a un grupo de legales sobre los que se apoya para proporcionarse estructura y apoyo en la comisión de atentados. En este caso, la estructura tiene como base de asentamiento Vizcaya.
La desarticulación de este grupo se ha producido tras una larga investigación que comienza a raíz del atentado con furgoneta bomba en Durango el 24 de agosto de 2007 -donde por primera vez se recogen pruebas vinculadas a Goikoetxea y Martitegi- y que centra las investigaciones en la existencia de una infraestructura asentada en territorio vizcaíno. Sin embargo, según apuntan algunas fuentes, parece que fueron las cuatro bombas que ETA hizo estallar el domingo en Laredo y Noja las que han precipitado esta operación.
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