unzué. Decenas de personas acompañaron ayer por la tarde a la familia de Alfonso Pérez de Ciriza durante el funeral celebrado en recuerdo del ciclista fallecido el pasado domingo cuando paseaba junto a su hermano, que resultó gravemente herido, y otros dos familiares por la zona del Carrascal. Todos fueron arrollados por un conductor novel que dio positivo en el control de alcoholemia.
Al acto religioso, que comenzó pasadas las 19.00 horas en la parroquia de San Millán de Unzué, acudieron docenas de vecinos de dicha localidad junto con amigos, compañeros de trabajo y aficionados al ciclismo procedentes de la capital navarra, lugar donde residía entre semana el finado.
La iglesia de San Millán se quedó pequeña y la mayor parte de los asistentes tuvieron que seguir la ceremonia desde la explanada externa al templo. A su interior tan sólo pudieron acceder los familiares directos del fallecido y un puñado de amigos y vecinos de Unzué.
Debido al abundante número de personas que quisieron acompañar a la familia, varios efectivos de la Policía Foral y voluntarios del pueblo tuvieron que regular el tráfico de acceso, además de habilitar dos aparcamientos provisionales para no colapsar el centro de Unzué ante la avalancha de vehículos.
Entre los asistentes al réquiem en recuerdo del fallecido, se pudo ver al titular de Innovación, Empresa y Empleo del Gobierno de Navarra, José María Roig, amigo íntimo de la familia del ciclista atropellado. Roig, quien se mostró muy afectado por el trágico suceso, acudió a título personal y en representación del Ejecutivo Foral. "Alfonso era un gran amigo ya que nos conocíamos desde hace años porque fuimos compañeros durante los años de universidad", señaló el consejero.
A la despedida también acudió Ana Pineda, concejal de Hacienda Local en el Ayuntamiento de la capital navarra.
gran conmoción Aunque Unzué regresa poco a poco a la normalidad, todavía sigue conmocionado por la trágica muerte de Alfonso y el grave atropello de su hermano José Antonio, ya que eran muy conocidos en la localidad.
Los vecinos de esta localidad, que no supera los 150 habitantes, calificaban lo sucedido como "una gran tragedia" y algo "inesperado, puesto que todos los domingos salía a pasear con su bicicleta junto a varios familiares y amigos". "Ha sido un golpe muy duro para Unzué, todavía no somos conscientes de la tragedia que hemos vivido", señalaban dos vecinas.
Por su parte, Jesús Zabalza, vecino del pueblo y sacerdote encargado de oficiar el funeral, destacó "el gran dolor que suponen este tipo de muertes inesperadas". "Nuestro pueblo está sufriendo momentos desconcertantes por la trágica muerte de nuestro amigo Alfonso, que se ha ido de forma rápida y sin poder despedirse. Aunque el dolor que sentimos nos paraliza, saber familiares de Alfonso que os acompañamos en estos duros momentos", subrayó.
Aunque Alfonso Pérez de Ciriza residía en Pamplona junto a su esposa y sus tres hijos, poseía una vivienda familiar en Unzué a la que acudía muchos fines de semana y gran parte del verano. Por este motivo, la familia tomó la decisión de realizar el funeral en el pueblo.