Tal y como recuerdan los mayores de Berbinzana, "el río de ahora no tiene nada que ver con el de antes". Antaño, los vecinos pasaban más tiempo en la orilla del río Arga y este era parte de su día a día. "Veníamos a por agua para regar, las mujeres lavaban aquí la ropa, nos bañábamos, nosotros en el ojo del puente y las mujeres de noche bajo los juncos, pescábamos chipas (madrillas pequeñas)...", recuerda Francisco de Esteban. Desde que hace unos años se rompiese la presa de Miranda de Arga, dicen que el río ya no es el mismo. "Antes tenía mas de un metro de caudal", comentaban. Además, al estar en mejores condiciones, contaba con más vida, en sus aguas habitaban madrillas, boguetes, truchas, anguilas, carpas de todos los colores, cangrejos, camarones, mejillones... "ahora no hay cangrejos ni carpas, lo único que hay es gobio y alburno y eso porque los han metido para repoblar el río", comenta Magan.
El río ha cambiado con los años y dentro de la evolución denuncian que "se ha ido dejando". Por ello, para reivindicar un río como el del pasado, sano y limpio, desde hace unos años los vecinos de Berbinzana participan en la bajada del Arga. "Ahora casi se trata de una fiesta pero antes bajábamos con pancartas, era más reivindicativo", declaró Carlos Magan, concejal de medio ambiente del Ayuntamiento de Berbinzana.
navegar
Se admite todo menos embarcaciones a motor
Flotadores, colchonetas, balsas de aire, cámaras de aire de las ruedas de los camiones, canoas, piraguas... Todo tipo de embarcaciones, excepto las que necesitan hélices y gasolina, son aptas para participar en la bajada del río. A las 10.30 horas, se dio el pistoletazo de salida a unos dos kilómetros de distancia del puente de Berbinzana. El aire no hizo acto de presencia y a las embarcaciones les costó alcanzar la meta. Si bien la llegada estaba prevista para las 12:30 las embarcaciones no llegaron hasta las 13:00 horas. Los navegantes se tomaron la bajada con tranquilidad. "El año pasado pegaba el viento y bajaban disparados", recordaba una vecina desde el puente.
Para animar a la gente a participar, desde el Ayuntamiento han querido premiar a la balsa más original. Pese a esa iniciativa, fueron pocos los que se propusieron innovar, excepto una, que recordaba a los vikingos, con ramas para tener sombra o dos participantes que bajaban disfrazados de bañistas del pasado, el resto no hizo más que inflar la balsa hinchable y ponerse a remar. Pero aún así, tal y como estaba previsto, se concedió el premio al más original y a la vez el más sencillo. Aitor Ocariz, joven de tan solo 11 años, tuvo la valentía de bajar el río el solo junto con su colchoneta. Con sus manos, sin utilizar remos, y un gorro de paja en la cabeza para resguardarse del sol, fue el primero en llegar a meta. Su valentía y sencillez le hicieron ganador del premio. Ocariz llegó agotado a la orilla y tiritando por el frío del agua, "estoy cansado pero yo el año que viene vuelvo a salir en colchoneta", comentaba. El ganador fue premiado con un trofeo, un albornoz, unas gafas, un flotador y un bolso. El kit completo para ir a disfrutar del río este verano.
almuerzo
Reparto de bocadillos
Aunque el almuerzo lo preparan para los participantes, tal y como dicen los concejales, "aquí viene el que no ves en todo el año". Desde primera hora, preparaban la brasa para hacer los bocadillos que repartirían luego entre los participantes. "En los días previos a la bajada, limpiamos las orillas con gente voluntaria y así conseguimos que se aprecie cómo esta el río, que se vea en qué estado está y que se conciencien", concluyó Carlos Magan.