kabul. Un bombardeo de la coalición estadounidense en la provincia occidental afgana de Herat acabó ayer con la vida de 76 civiles, la mayoría de ellos niños, en el ataque más sangriento con víctimas entre la población desde la caída del régimen talibán.
Según informó el Ministerio del Interior afgano, el bombardeo se produjo ayer por la tarde en el pueblo de Aziz Abad, del área de Naw Abad, en el distrito heratí de Shindand.
En el ataque "76 personas, entre ellas 19 mujeres, siete hombres y el resto niños menores de 15 años fueron martirizados" y un numerosos civiles resultaron heridos.
Interior expresó su "preocupación" por lo ocurrido y anunció el envío de una delegación de diez miembros a Aziz Abad para investigar el suceso.
Todos los intentos de Efe por recabar más información sobre esta operación de castigo, tanto de la comandancia estadounidense como de fuentes afganas, resultaron infructuosos.
Horas antes, un portavoz de la comandancia de EEUU en Afganistán -que opera al margen de la fuerza ISAF de la OTAN- había asegurado que en los combates en Shindand murieron ayer 30 supuestos insurgentes y otros cinco fueron detenidos. La fuente negó además que se hubiese producido alguna víctima civil.
En un comunicado, la coalición estadounidense aseguró que sus fuerzas y tropas especiales del Ejército afgano patrullaban por Shindand cuando fueron emboscados por insurgentes.
supuesta emboscada Los rebeldes atacaron a las fuerzas "desde varios puntos desde el interior del recinto", a lo que la patrulla respondió con "fuego de arma ligera y un ataque aéreo", decía el comunicado.
La comandancia informó de dos lugareños heridos "en el fuego cruzado" que fueron evacuados a una de sus instalaciones médicas para recibir tratamiento.
En este distrito, en la provincia donde están destacadas las tropas españolas de la Fuerza de Asistencia para la Seguridad (ISAF) que comanda la OTAN, un bombardeo de EEUU causó la muerte de medio centenar de civiles en abril de 2007.
Aunque la comandancia estadounidense mantenía que las bajas causadas eran talibanes, la investigación que efectuó un equipo de la ONU calificó de "información creíble" la muerte de 51 civiles en aquel ataque.
El episodio, que suscitó una enérgica condena del presidente afgano, Hamid Karzai, llevó también a la ISAF a reclamar una mayor coordinación con las tropas estadounidenses y el Ejército afgano para evitar bajas entre civiles.
Las muertes de civiles, tanto en bombardeos de las fuerzas extranjeras como en atentados de los talibanes, ha suscitado el rechazo de las organizaciones internacionales.
En mayo, el relator de la ONU Philip Alston, en visita de inspección en Afganistán, tachó de "inaceptable" que fuerzas internacionales y afganas "lleven a cabo peligrosos bombardeos que demasiado a menudo causan víctimas mortales sin que nadie asuma la responsabilidad por ellos". >efe