muez. Hace catorce años, los habitantes de las quince localidades que componen el Valle de Guesálaz decidieron reunirse una vez al año. En esta edición, Muez fue la anfitriona. Ayer se reunieron para un aperitivo en la plaza 500 personas, todas ellas oriundas de las diferentes localidades que componen el Valle: Arguiñano, Arzoz, Vidaurre, Viguria, Estenoz, Garisoain, Guembe, Irurre, Irujo, Iturgoyen, Izurzu, Lerate, Muniáin, Muzqui y Muez.
Uno de los actos más entrañables llegó al mediodía, ya que los vecinos del valle quisieron rendir un homenaje a 28 jubilados, dos de cada localidad excepto de Estenoz porque no podían asistir. "Es un homenaje por su trabajo, dedicación y cariño por el Valle", comentaron los miembros de la organización. Los jubilados elegidos fueron: de Arguiñano , Antonio Albéniz y Ángeles Echeverría; en Arzoz , Enrique Eguillor y Gregoria Zugasti; de Garisoain , David Vergara y Pilar Larragueta; de Guembe , Marino Andueza y Juana Oyaga; de Irujo , Ángel Luis Echeverría y Soledad Echauri; de Irurre , Juan Urra e Hilaria Lander; de Iturgoyen , Epifanio Lazcano y Soledad Argandoña; de Izurzu , Elifio Anocibar y Juan Imaz; de Lerate , Antonio Balgorri y Teresa Aramendía; de Muniáin , Lucio Zabalza y Estefanía Mutilva; de Muzqui , Jesús Martínez y Camino Beloqui; de Vidaurre , Juanito Sangüesa y Juana Arteta; de Viguria , Adrián Martínez y Nati Asiain; y de Muez , Víctor Vidaurre y Felisa Martínez de Morentin. Los homenajeados recibieron una placa conmemorativa, además de una mención en la misa celebrada por la mañana.
Al finalizar el entrañable acto dos jóvenes bailaron el aurresku ante la mirada de cientos de asistentes, los cuales aplaudieron efusivamente al terminar el baile. Algunos preferían la sombra, ya que el termómetro superaba los treinta grados en Muez. Para que el ambiente no decayera, el grupo de Auroros del Valle de Guesálaz entonó catorce melodías. Entre su repertorio había jotas y boleros, ya que por la mañana ya habían cantado las tradicionales auroras.
Los visitantes, además de pasar un buen día junto a sus vecinos, pudieron disfrutar las exposiciones de los antiguos oficios instalados en las casas de Muez. Belén Portillo, secretaria del Ayuntamiento, comentaba que "hasta los años sesenta, antes de la emigración, Muez era la cabeza del Valle". Por esta razón, la localidad acogía veinte oficios, los cuales fueron recuperados por un día. Entre ellos se encontraban: la farmacia, zapatero, carnicería, modista, herrero, matrona, sastre, molinero, dos carteros que recorrían a pie el Valle, destilería, tratante de ganado, carpintero, taberna o la posada.
la organización Los habitantes de la localidad son los encargados de tener hasta el mínimo detalle controlado. Por ello, entre cincuenta y ochenta vecinos de Muez estuvieron al frente de la organización, sin importar la edad o si vivían fuera de la localidad. Para los habitantes del Valle este día nació como un pretexto para que "los pueblos se juntaran, se relacionaran y como forma de intercambio", como lo definieron dos de las organizadoras, Anabel Pérez de Zabalza y Marifer Irizalbe. Además, hicieron una campaña con una entidad bancaria para hacer mejoras en el pueblo. En una cuenta "la gente ingresaba dinero para que todo saliera adelante", comentaban Pérez de Zabalza e Irizalbe.