pamplona. La Caravana de la Energía, que sigue imparable su recorrido por las localidades de la Baja Montaña, aterrizó el pasado sábado en la localidad de Aibar. Allí, sus piscinas se transformaron en escenario de los más divertidos juegos, dejando para más tarde los más que tentadores chapuzones.
Los jóvenes participantes empezaron sus actividades pintando unos coloridos dibujos que alegraron la fachada del local que regenta Martín. Después, los más mayores se atrevieron con las sopas de letras y los espinosos crucigramas. También hubo tiempo para que los más artistas se emplearan en la confección de figuras de plastilina.
juegos para todos A continuación, todos los participantes se colocaron alrededor del parchís gigante, cada uno con su artesanal ficha, para jugar la partida. La encargada de tirar el dado fue Nerea, la benjamina del grupo Todos avanzaban por el tablero sorteando pruebas y preguntas, aunque ninguno llegó a entrar en casa.
La prueba final en la que todos participaron fue la de los barreños en la que chicos y chicas competían por conseguir llevar toda el agua hasta el último barreño. Al final todos acabaron remojados, y es que, con el sol de justicia que nos acompañó toda la mañana, era lo que más apetecía.
Tras el chapuzón hubo quien se animó aún a elaborar su propia vela con la cocina solar del Aula, y a jugar al ahorcado, como Usua y Patricia. La siguiente parada de la Caravana de la Energía será en Sangüesa-Zangoza este sábado 6 de septiembre a las 11 de la mañana.
La Caravana de la Energía inició su andadura el pasado 22 de julio en Javier, y luego recorrió Liédena y Lerga, entre otras localidades. Se trata de una iniciativa que parte del Aula de Energía Renovables de Aibar, en colaboración con la asociación Baja Montaña-Mendi Behera. La intención de la caravana es dar a conocer a los más jóvenes cuáles son las fuentes de energía que utilizamos, de dónde vienen y los problemas que causan al medioambiente. >d.n.