pamplona. Las 450 entradas para el partido entre Racing y Osasuna que puso ayer a la venta el club rojillo en las oficinas del estadio fueron despachadas en 45 minutos al nutrido grupo de socios que esperaba a las puertas. Algunos aficionados pasaron la noche junto a las oficinas del club y los más afortunados lograron acceder a una localidad tras hacer una cola tempranera, pero siempre por la mañana.
Con antelación sobre el horario habitual, a las 9.15 horas, las oficinas levantaron la persiana y para las 10 de la mañana ya se había distribuido todo el billetaje. Los aficionados habían formado para entonces una larga fila que se extendía hasta la mitad de la zona de Tribuna de Gol.
El reparto de las localidades fue rápido porque los socios llegaron con la lección aprendida para el requerimiento: nadie llevó más de dos tarjetas y, además, la mayoría pagó en efectivo, con lo que la no utilización de la tarjeta aligeró considerablemente los trámites. Según indicaban los empleados de las oficinas de Osasuna, las entradas no llegaron por muy poco a todos los que estuvieron haciendo cola. "Se habrán quedado en la fila sin entrada entre diez y doce personas. Ha sido una pena que no llegara para todo el mundo que ha venido aquí", comentaron.
Los aficionados de Osasuna serán colocados en la zona de seguridad del estadio, en uno de los fondos del campo. El Racing, que cuenta con alrededor de 19.000 socios, ha agotado el papel para el encuentro, con lo que se llenarán las 22.000 asientos del campo.
El partido del domingo ha sido declarado de alto riesgo.